Ocho presuntos milicianos murieron durante una operación de respuesta de la Policía y las fuerzas de seguridad de Pakistán, luego del atentado suicida con coche bomba cometido el viernes contra una comisaría de Kohat, en la provincia de Jáiber Pastunjua, en el noroeste del país. El ataque dejó al menos 22 muertos y 103 heridos.

La explosión se produjo en la sede policial ubicada junto a la mezquita antigua de Kohat, mientras se celebraban los rezos del viernes. Según informó la Policía provincial, después del atentado los atacantes intentaron infiltrarse en el lugar, lo que desencadenó la acción de las fuerzas de seguridad.

“Tras la explosión en la comisaría de la mezquita antigua de Kohat los terroristas intentaron infiltrarse. Ocho terroristas han muerto en la acción de respuesta de la Policía y las fuerzas de seguridad”, señaló el organismo en redes sociales.

Entre las víctimas fatales hay 16 policías. El portavoz policial Zulfiqar Hamid destacó el trabajo de los agentes que participaron del operativo y anticipó que recibirán recompensas.

La zona fronteriza con Afganistán es escenario de episodios de inseguridad desde hace años, especialmente por los ataques atribuidos a los talibán paquistaníes. Islamabad acusa a India y a los talibán afganos de brindar apoyo a esa organización, una imputación que fue rechazada tanto por Nueva Delhi como por Kabul.