En Perú, una alarmante cifra de más de 800.000 niños y adolescentes ha recibido contenido sexual no solicitado a través de internet, según una reciente encuesta nacional que ha puesto de manifiesto la creciente preocupación por la seguridad digital de la población juvenil. Este estudio, titulado 'Percepción de niñas, niños y adolescentes frente a los riesgos de la explotación sexual en el entorno virtual', fue llevado a cabo entre 2025 y 2026 por la organización CHS Alternativo, abarcando adolescentes de las 25 regiones del país. La encuesta revela no solo la cantidad de menores expuestos a este tipo de contenido, sino también el contexto más amplio de riesgo en el que se desenvuelven en el entorno digital.
El informe destaca que un 49,4 % de los menores, equivalentes a alrededor de 1,8 millones, ha interactuado con extraños en línea, y un preocupante 18,2 %, aproximadamente 693.000 jóvenes, ha llegado a encontrarse en persona con alguien conocido virtualmente. Estas interacciones representan un riesgo significativo, ya que las plataformas digitales pueden ser un terreno fértil para situaciones de explotación y abuso. Además, un 15,7 % de los encuestados, lo que equivale a cerca de 598.000, ha recibido solicitudes para compartir imágenes o videos íntimos, lo que resalta la vulnerabilidad de los jóvenes ante posibles depredadores.
La encuesta también reveló que uno de cada cinco adolescentes, es decir, el 21 %, ha recibido contenido sexual no solicitado, lo que indica que estas situaciones están lejos de ser aisladas. Los riesgos son aún más alarmantes al considerar que el 45,2 % de los jóvenes, alrededor de 1,7 millones, ha experimentado al menos una situación de riesgo en el ámbito digital, incluyendo contacto con perfiles falsos con intenciones sexuales, acoso, clonación de cuentas y chantajes. Estas cifras ilustran cómo los peligros en línea se han convertido en una realidad cotidiana para muchos adolescentes peruanos.
Ricardo Valdés, director ejecutivo de CHS Alternativo, subrayó la seriedad de la situación, afirmando que "los riesgos digitales son parte de la experiencia diaria de los adolescentes en el país". Valdés enfatizó la necesidad de una respuesta urgente y coordinada que involucre a familias, escuelas, instituciones públicas y plataformas digitales para abordar estos problemas. La falta de comunicación sobre estas experiencias es alarmante; el 42,7 % de los menores encuestados no compartió con nadie las situaciones peligrosas que vivieron en línea, lo que sugiere un déficit en la educación sobre seguridad digital y confianza en los adultos.
La encuesta también reveló un preocupante desconocimiento entre los jóvenes sobre temas críticos relacionados con la explotación sexual. Más del 40 % de los encuestados no sabe qué es la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes (Esnna), mientras que casi el 30 % no identifica el 'grooming', un método de acoso que involucra engaños en línea. Además, un 8,5 % de los jóvenes no sabe a dónde acudir en caso de enfrentarse a una situación de peligro, lo que refleja la urgencia de aumentar la conciencia y la educación sobre estos temas.
En respuesta a esta problemática, CHS Alternativo ha lanzado un videojuego educativo titulado 'No caigas en su cuento', diseñado para fomentar la autoprotección entre los adolescentes. Este recurso busca enseñar a los jóvenes a reconocer señales de alerta, proteger su información personal y tomar decisiones seguras en el entorno digital. La necesidad de herramientas educativas como esta es crucial, dado el contexto de creciente riesgo al que se enfrentan los menores en línea.
Por último, Valdés hizo un llamado a las autoridades para que se avance en la implementación de una regulación más robusta que garantice la protección de la infancia y adolescencia en internet. Urgió la necesidad de reglamentar la Ley 31664, que establece el uso seguro y responsable de las tecnologías de la información por parte de niños y adolescentes. Asimismo, propuso mecanismos que obliguen a las plataformas digitales a asumir una mayor responsabilidad en la prevención y respuesta a estos delitos, un paso fundamental para salvaguardar a los jóvenes en un mundo cada vez más digitalizado.


