El 9 de julio de 2026, la University of Chicago Law School difundió el documento institucional “AI Strategy Statement: Rethinking Legal Education in the AI Era”, en el que propone revisar su modelo educativo ante el avance de la inteligencia artificial. La iniciativa plantea un cambio relevante en la enseñanza del Derecho y pone el foco en las capacidades que deberán desarrollar los futuros abogados.

El planteo no consiste en prohibir la inteligencia artificial ni en convertirla en el centro de la formación. La propuesta apunta a que los estudiantes aprendan a trabajar con estas herramientas, pero también a desenvolverse sin ellas y a comprender sus alcances y limitaciones. De ese modo, la institución busca preservar el criterio profesional como un componente central de la práctica jurídica.

Durante décadas, la educación legal se apoyó en el aprendizaje de tareas como la búsqueda de información, la interpretación de normas, la redacción de escritos y la construcción de argumentos. La inteligencia artificial puede realizar muchas de esas actividades con una velocidad y una calidad que eran impensadas pocos años atrás.

Sin embargo, el documento diferencia entre generar una respuesta y comprenderla. En ese punto, la discusión deja de concentrarse exclusivamente en si la tecnología reemplazará a los abogados y pasa a enfocarse en cómo formar profesionales capaces de pensar por sí mismos cuando una máquina puede producir respuestas jurídicamente plausibles en cuestión de segundos. La estrategia presentada por la facultad busca, así, adaptar la enseñanza sin resignar el razonamiento propio del ejercicio del Derecho.