En una escuela secundaria de Plymouth, una pequeña localidad de Ohio, los estudiantes comenzaron el año escolar utilizando Gemini durante la clase de Ciencias Sociales. El docente les enseñó a formular preguntas para obtener respuestas más precisas, mientras que el director del establecimiento se enteró poco antes de la ampliación del acceso a la herramienta, sin haber recibido una comunicación previa de Google ni del distrito escolar.

El episodio expone un desafío que alcanza a otras instituciones educativas. Durante agosto, Google empezó a extender el uso de Gemini dentro de sus entornos educativos a estudiantes de todas las edades. Hasta ese momento, algunas funciones estaban limitadas a personas mayores de 18 años. La compañía había anunciado el cambio en junio y dejó en manos de los administradores la posibilidad de desactivar el servicio.

Sin embargo, en los distritos donde Gemini ya se encontraba habilitado, las nuevas funciones pudieron incorporarse directamente a una infraestructura que forma parte de la actividad escolar cotidiana. Esto plantea una diferencia respecto del uso individual de una aplicación de inteligencia artificial: en este caso, la herramienta aparece integrada al mismo entorno digital en el que los alumnos reciben tareas, materiales y consignas de sus profesores.

Google Classroom y las herramientas educativas de la compañía son utilizadas por más de 150 millones de estudiantes y docentes en todo el mundo, según cifras difundidas por Google. La expansión de Gemini coloca a las escuelas ante la necesidad de definir cómo se empleará la inteligencia artificial en las aulas, incluso cuando sus plataformas ya están presentes en la enseñanza y las reglas institucionales todavía no fueron establecidas.