La expansión de la inteligencia artificial (IA) y la proliferación de centros de datos están generando un alarmante incremento en el consumo energético vinculado a internet. Este fenómeno ha llevado a que se proyecte una posible duplicación de la demanda eléctrica para el año 2030, lo que ha despertado la preocupación de gobiernos y organismos reguladores que exigen una mayor transparencia en el uso de recursos y en la huella ecológica que generan estas tecnologías. En este contexto, el Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, que se conmemora cada año, destaca la necesidad de abordar la sostenibilidad en la era digital desde una perspectiva más amplia.
Este 17 de mayo, la celebración del Día de Internet se enfoca especialmente en la sostenibilidad, un tema que ha cobrado relevancia en los últimos años a medida que la tecnología se ha integrado en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Los organizadores de esta jornada, impulsados por la ONU desde su creación en 2006, buscan concienciar sobre las oportunidades que el uso de internet y las tecnologías de la información pueden ofrecer para el desarrollo social y económico. Sin embargo, este año se pone un énfasis particular en la necesidad de ir más allá de la eficiencia energética y el reciclaje de dispositivos, para abordar el impacto ambiental que generan las nuevas tecnologías.
Mientras que la atención en años anteriores se centraba en la gestión de residuos electrónicos, el creciente uso de la IA y el aumento de los centros de datos han traído a la luz el impacto energético que estas infraestructuras generan. Un reciente informe de la Agencia Internacional de la Energía destaca que la demanda eléctrica de estos centros está superando el crecimiento del consumo total de electricidad en el mundo. Esto pone de manifiesto la necesidad urgente de adaptar las políticas energéticas para hacer frente a este nuevo paradigma.
Con miras al futuro, el gobierno español ya está trabajando en un marco normativo que busca regular la eficiencia energética y la sostenibilidad de los centros de datos, alineándose con la legislación europea que exige mayor transparencia sobre la huella ambiental de estas instalaciones. Este tipo de iniciativas son cruciales para afrontar el desafío que representa el crecimiento desmedido de la infraestructura digital y su impacto en el medio ambiente, pero se requiere un enfoque integral que contemple todos los aspectos de la sostenibilidad.
Miguel Pérez Subías, ingeniero de Telecomunicaciones y presidente de la Asociación de Usuarios de Internet de España, ha enfatizado que la sostenibilidad digital no debe limitarse únicamente a la eficiencia energética o al reciclaje de dispositivos. Es fundamental que este concepto incluya una dimensión social y democrática que garantice el acceso equitativo a la tecnología, asegurando que sea segura, transparente y útil para mejorar la calidad de vida de las personas. Esto implica considerar aspectos como la protección de derechos digitales, que son esenciales para una convivencia armónica en el entorno digital.
Pérez Subías advierte que la promesa de un internet descentralizado y democratizador, que era una de las bases de su creación, se encuentra actualmente amenazada por la creciente concentración de poder en manos de grandes corporaciones tecnológicas. La lucha por una tecnología que genere un impacto positivo en la sociedad no solo requiere de regulaciones, sino también de una reflexión colectiva sobre cómo queremos interactuar con el mundo digital, garantizando que el acceso a la información y a las herramientas tecnológicas sea un derecho universal. La sostenibilidad digital, en definitiva, debe ser un objetivo compartido que integre la eficiencia energética, la justicia social y la protección del medio ambiente, construyendo un futuro más equilibrado para todos.


