La irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito musical ha tomado un giro inesperado, con Deezer, una de las plataformas de streaming más populares, revelando que el 44 % de las canciones recientemente añadidas a su catálogo son fruto de algoritmos. Esta tendencia no solo está revolucionando la forma en que se produce música, sino que también plantea serios interrogantes sobre la autenticidad y el valor de la creación artística en la era digital. Con cada vez más artistas y productores explorando las posibilidades que ofrece la IA, la industria musical enfrenta un cambio de paradigma que podría redefinir su futuro.

En los últimos años, la música generada por inteligencia artificial ha experimentado un crecimiento exponencial. Deezer ha observado que, gracias a los avances tecnológicos, miles de nuevas composiciones alimentadas por IA son incorporadas diariamente a su oferta musical. Este fenómeno no es aislado; otras plataformas de streaming también están viendo un aumento en la música generada por máquinas, desdibujando las líneas entre lo humano y lo artificial en el arte sonoro.

Un dato revelador de esta situación es que la mayoría de los oyentes no puede distinguir entre la música creada por humanos y la compuesta por IA. Una encuesta interna de Deezer indicó que el 97 % de los usuarios no logró diferenciar entre las dos, lo que pone de manifiesto la sofisticación de las herramientas actuales de composición musical. Este hallazgo resalta no sólo la calidad de las composiciones generadas por inteligencia artificial, sino también la manera en que estas piezas están siendo consumidas en el ecosistema musical contemporáneo.

En respuesta a esta nueva realidad, Deezer se ha comprometido a desarrollar tecnologías que permitan identificar y etiquetar las canciones generadas por inteligencia artificial. A diferencia de otros servicios que han adoptado enfoques más laxos, la compañía ha decidido invertir en su tecnología para mantener un bajo índice de falsos positivos, que se sitúa por debajo del 0,01 %. Esta medida no solo busca informar a los oyentes sobre el contenido que están escuchando, sino que también tiene como objetivo proteger los ingresos de la plataforma frente al fraude asociado a esta música.

Uno de los principales motivos detrás de esta vigilancia es la preocupación por el uso indebido de las pistas generadas por IA para incrementar artificialmente el número de reproducciones y, por ende, los pagos relacionados con el streaming. Alexis Lanternier, CEO de Deezer, ha declarado que gracias a las iniciativas implementadas hace más de un año, han logrado minimizar el fraude vinculado a la música generada por algoritmos, lo que a su vez protege la integridad de los pagos a los artistas y creadores.

Según estimaciones de la firma, se estima que aproximadamente el 85 % de las reproducciones de música generada por IA no provienen de oyentes humanos, lo que implica que estas interacciones no generan ingresos. Para contrarrestar la proliferación de este tipo de contenido, Deezer ha decidido excluir las pistas generadas por IA de sus listas de reproducción recomendadas y selecciones editoriales, de manera que su presencia real en la plataforma oscile entre el 1 y el 3 % del total.

La evolución de modelos generativos como Lyria 3 de Google, que son capaces de componer temas completos, sugiere que la tendencia hacia la música generada por IA no solo se mantendrá, sino que probablemente se intensificará. La accesibilidad y el bajo costo de producción de estas piezas hacen prever que la proporción de canciones creadas artificialmente seguirá en aumento en los catálogos de streaming. En este contexto, Deezer se enfrenta a un dilema crucial: cómo equilibrar la innovación tecnológica con la necesidad de preservar la autenticidad y la calidad musical en un mundo donde la línea entre lo humano y lo artificial se vuelve cada vez más difusa.