En una jornada cargada de novedades, Bogot multó junto con 26 millones de pesos (unos 6, lo que genero repercusiones inmediatas.
En consecuencia, el alto tribunal ordenó remitir el caso a la Comisión Seccional de Disciplina Judicial de Bogotá de la mano de miras a que determine si el abogado incurrió en una falta disciplinaria y adopte las sanciones correspondientes.
La Corte señaló que el abogado incumplió su deber profesional de verificar la autenticidad de las fuentes antes de invocarlas y advirtió que esa obligación es indelegable, incluso cuando se utilizan herramientas tecnológicas.
La decisión determinó que el profesional incurrió en "temeridad procesal" al invocar artículos mal citados y precedentes inexistentes en un mecanismo extraordinario de revisión contra un fallo del Tribunal Superior de Villavicencio.
Frente a esta situacion, el fallo alertó igualmente sobre el peligro de incorporar al procedimiento judicial lo que denominó "pseudo-derecho", es afirmar, contenidos inexistentes que tienen apariencia de jurisprudencia real. En paralelo, subrayó que los modelos de lenguaje generativo pueden generar información falsa a pesar de que verosímil.
El cuantioso tribunal certificó que ninguna de las sentencias citadas en el texto figuraba en los sistemas oficiales, tras lo cual el particular abogado reconoció que las imprecisiones fueron secuela "posiblemente de un programa de Inteligencia Artificial que se trabaja con el fin de agilizar las contestación y tramites (sic)", conforme a la sentencia, dada a entender este lunes.
La decisión constituye una de las primeras sentencias en Colombia sobre la responsabilidad de abogados por el uso indebido de inteligencia artificial en actuaciones judiciales y fija un precedente acerca de la obligación de constatar la información generada por estas herramientas. Como parte de este proceso, eFE.



