Google está experimentando una transformación significativa en su modelo de negocio, pasando de ser una plataforma centrada en la búsqueda y publicidad a convertirse en un actor clave en el ámbito de la energía limpia. Esta evolución se materializa a través de una inversión de u$s1.000 millones en un acuerdo con la startup estadounidense Form Energy, cuyo objetivo es garantizar un suministro eléctrico sostenible y robusto para sus centros de datos.
El reciente contrato, firmado a finales de febrero, se centra en el desarrollo de un innovador sistema de almacenamiento de energía de larga duración, utilizando baterías de hierro-aire. A diferencia de las baterías de litio, que suelen tener una duración limitada, esta tecnología permite una autonomía de hasta 100 horas, lo que la convierte en una solución ideal para manejar la intermitencia de fuentes renovables como la eólica y la solar.
Este ambicioso proyecto, que se llevará a cabo en Minnesota, contará con una capacidad de 300 megavatios y un almacenamiento de 30 gigavatios-hora. La inversión no solo responde a la creciente demanda eléctrica impulsada por la inteligencia artificial generativa, sino que también posiciona a Google como un actor decisivo en el mercado energético global, comprometido con su objetivo de operar con energía neta cero para 2030.



