La dirección de Google ha tomado la decisión de incorporar la inteligencia artificial (IA) en todas las áreas de la empresa, trascendiendo los límites de los equipos técnicos. En los últimos meses, se ha dejado en claro que el uso de la IA se ha convertido en una expectativa laboral para todos los empleados, independientemente de su rol específico.
Esta estrategia se fundamenta en la creencia de que la IA puede incrementar tanto la productividad como la creatividad de cada integrante del equipo, preparándolos para enfrentar los retos de un sector cada vez más competitivo. Este enfoque no es meramente opcional; según testimonios de empleados, gerentes de áreas no técnicas han comenzado a indicar que la integración de la IA es un componente esencial en el trabajo diario. De hecho, algunos roles ya incluyen esta expectativa en sus descripciones internas y se tendrá en cuenta en las próximas evaluaciones de desempeño.
La transición hacia un entorno laboral donde la IA juega un papel crucial no sucede de forma instantánea. Para facilitar este cambio, Google ha decidido proporcionar a sus equipos herramientas y recursos adaptados a diversas funciones. Por ejemplo, los ingenieros cuentan con asistentes de programación basados en IA que les permiten generar código y resolver problemas técnicos de manera más eficiente. Mientras tanto, en áreas no técnicas, se han implementado soluciones que facilitan la creación de documentos, el análisis de ventas y la generación de informes sobre clientes, con un enfoque particular en que el uso de estas herramientas será valorado en las evaluaciones anuales, conocidas como Googler Reviews and Development (GRAD).



