Francisco Rivera reapareció en público junto a su esposa, Lourdes Montes, durante una jornada taurina en la Real Maestranza de Sevilla. La pareja asistió a una corrida en la que participó Roca Rey, novio de Tana Rivera, hija del torero.

La presencia de Francisco se produjo después de que comunicara públicamente que su hermano, Kiko Rivera, finalmente le había entregado las cabezas de toro que Paquirri dejó en herencia para su hijo mayor. La devolución volvió a poner bajo la atención pública la relación entre los hermanos y el reparto de los enseres pertenecientes al fallecido diestro.

A su llegada a la plaza, Francisco respondió brevemente a las preguntas de la prensa y evitó extenderse sobre el conflicto. “Lo puse en Instagram, ¿no? Os habéis enterado por Instagram. No voy a hablar más del tema. Es que estoy ya muy quemado con todo”, afirmó, en referencia a la explicación que había publicado previamente en sus redes sociales.

El torero sostuvo que en ese mensaje había explicado todo lo que tenía para decir sobre la devolución de las cabezas de toro y consideró cerrado el asunto. Cuando le preguntaron si el gesto de Kiko Rivera podía implicar una reconciliación entre ambos, prefirió no confirmarlo: “Está todo muy bien explicado. Yo, de verdad, estoy ya muy mayor para todas estas cosas. Me vais a perdonar. Gracias”.

Francisco tampoco quiso pronunciarse sobre la posibilidad de que su hermano Cayetano reciba la parte de los enseres de Paquirri que pudiera corresponderle.