La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) se encuentra en una encrucijada crítica a medida que se acerca la temporada de huracanes, que comienza oficialmente el 1 de junio. Bob Fenton, el administrador interino de la agencia, ha declarado que, a pesar de los retos que enfrenta, están listos para afrontar la temporada. Sin embargo, también reconoció que FEMA sigue lidiando con las secuelas de más de 100 días de cierres parciales y retrasos en el presupuesto que han afectado su operatividad.
El entorno en el cual opera FEMA es cada vez más complejo. Fenton explicó en una entrevista con CBS News que la presión sobre la agencia ha aumentado notoriamente debido a los recortes en su presupuesto y la reducción de su personal clave. Esta situación se agrava por la coincidencia de la gestión de otras emergencias y la organización del Mundial de la FIFA, lo que ha acentuado la urgencia de contar con recursos humanos y logísticos adecuados.
Un informe del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes ha revelado que, desde enero de 2025, FEMA ha perdido más de 5.000 empleados, y casi la mitad de los 38 cargos de liderazgo más importantes de la agencia están vacantes. Esta falta de personal ha generado una preocupación significativa, dado que la capacidad de respuesta ante desastres naturales depende en gran medida de tener un equipo bien preparado y completo. Según un análisis de la Government Accountability Office, la temporada anterior comenzó con solo el 12% de la fuerza de gestión de incidentes disponible, lo que plantea serios cuestionamientos sobre la eficacia de la agencia frente a situaciones de emergencia.
En su evaluación actual, Fenton indicó que alrededor del 30% de la fuerza laboral de desastres está disponible para ser desplegada, una cifra que él considera normal en este contexto. Otro 30% ya se encuentra en operaciones, mientras que el resto está en capacitación, licencia o asignado a otras tareas. Durante un simulacro reciente de huracán en el Centro Nacional de Coordinación de Respuesta en Louisiana, el administrador subrayó la importancia de contar con un equipo experimentado y cómo FEMA está reanudando sus actividades de preparación y financiamiento tras la parálisis causada por el cierre presupuestario.
El impacto financiero de los cierres ha sido significativo. El Fondo de Ayuda por Desastres se ha reducido por debajo de los 3.000 millones de dólares, obligando a la agencia a restringir su gasto a necesidades urgentes justo antes del comienzo de la temporada. Sin embargo, Fenton aseguró que gran parte de los fondos han sido regularizados gracias a la intervención del Congreso, lo que ha permitido a FEMA reanudar operaciones que habían quedado en suspenso.
Además, la agencia ha capacitado a más de un millón de agentes estatales y locales en el último año, aunque este esfuerzo se ha visto afectado por la falta de coordinación presencial y el trabajo directo con socios públicos y privados. Con la llegada del 2026, las exigencias aumentan: la preparación para el Mundial de la FIFA ha demandado casi 900 millones de dólares en subvenciones para seguridad y equipamiento, recursos que llegaron con retraso, complicando aún más la planificación de la agencia.
Por otro lado, FEMA continúa gestionando los atrasos en los reembolsos relacionados con la pandemia. Según la National Association of Counties, hay 11.000 millones de dólares pendientes en 45 estados por gastos de emergencia derivados del COVID-19. Fenton afirmó que ya se ha resuelto más del 90% del financiamiento pendiente y que la agencia ha desembolsado cerca de 5.000 millones de dólares en fondos para desastres y COVID desde que se levantó el cierre presupuestario. Sin embargo, la demora en los reembolsos sigue afectando la capacidad de respuesta de muchas comunidades ante desastres inminentes.


