La interacción diaria con asistentes virtuales y modelos de lenguaje como ChatGPT ha suscitado un interesante debate sobre el impacto de utilizar expresiones de cortesía, como “por favor” y “gracias”, al comunicarse con estas inteligencias artificiales.

Desde una perspectiva técnica, estos gestos podrían conllevar un costo computacional significativo. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que un tono educado puede influir positivamente en la calidad de las respuestas generadas por los chatbots. Un estudio de la Universidad Waseda en Tokio, publicado en 2024, analizó cómo el grado de cortesía en los mensajes —o prompts— afecta la efectividad de las respuestas proporcionadas por modelos de lenguaje.

Los investigadores llevaron a cabo pruebas con distintas variaciones de educación, desde mensajes groseros hasta otros excesivamente formales, en idiomas como inglés, chino y japonés. Los resultados indicaron que los mensajes secos o irrespetuosos resultaban en respuestas menos precisas, mientras que un enfoque educado, sin caer en excesos, producía respuestas más completas y bien estructuradas. Aunque la IA no experimenta cortesía como un ser humano, sí puede identificar y replicar patrones de comunicación, lo que resalta la importancia de un estilo colaborativo y claro en las interacciones.

La cuestión de la cortesía en la comunicación con la IA continúa siendo objeto de discusión. Sam Altman, CEO de OpenAI, señaló que el uso masivo de mensajes de agradecimiento podría representar un costo significativo en términos de recursos para mantener los servidores funcionando. No obstante, muchos usuarios optan por utilizar estas expresiones no por la expectativa de una respuesta emocional de la IA, sino porque forman parte de sus hábitos comunicativos. La ciencia sugiere que, aunque la IA no reconozca la cortesía en términos humanos, un tono amable y colaborativo podría ser clave para obtener respuestas más satisfactorias.