Un reciente estudio revela que un abrumador 87% de las empresas en España aboga por el desarrollo de tecnologías propias en Europa, con el objetivo de mejorar su competitividad a nivel global. Este informe, titulado "Soberanía Digital en Europa 2026", realizado por la Fundación Telefónica, se convierte en un barómetro crucial que refleja cómo tanto los ciudadanos como las organizaciones empresariales de España perciben el desafío de alcanzar una autonomía digital en el continente europeo. En un contexto donde la dependencia de tecnologías extranjeras se ha vuelto un tema crítico, las voces del sector empresarial son cada vez más elocuentes en su llamado a la acción.
La dependencia tecnológica de Europa se ha convertido en un tema de preocupación, especialmente ante avances acelerados en campos como la inteligencia artificial y el manejo de datos. Según los datos recopilados, un 86% de las empresas siente que el continente está en una posición de vulnerabilidad, dependiendo "mucho o bastante" de tecnologías provenientes de países como Estados Unidos y China. Esta situación ha llevado a que un 73% de las empresas opinen que Europa está quedando rezagada en el desarrollo de tecnología en comparación con estas potencias, lo que plantea un desafío significativo para la seguridad económica y digital del continente.
Uno de los aspectos más alarmantes que arroja el informe es la percepción de que esta dependencia tecnológica puede representar una amenaza directa para la seguridad europea. Casi la mitad de los encuestados (49%) subrayan que la falta de autonomía en áreas críticas como la inteligencia artificial y los sistemas de pago podría tener repercusiones negativas en la estabilidad del continente. Esta preocupación se extiende más allá del ámbito empresarial, tocando las fibras de la ciudadanía, que muestra inquietud por la seguridad de sus datos y la ética en el uso de tecnologías emergentes.
A pesar de que el concepto de soberanía digital aún no es ampliamente conocido —solo un 36% de los encuestados dice haber oído hablar de él—, su relevancia es cada vez más evidente. La soberanía digital no se limita únicamente al desarrollo de plataformas o aplicaciones; abarca un espectro más amplio que incluye la creación de infraestructuras, el fortalecimiento de capacidades industriales, la protección de datos, la ética en la tecnología, la seguridad, la innovación y el talento. Estos elementos son esenciales para que Europa pueda cimentar una base sólida en el ámbito digital.
Isabel Salazar, directora general de Fundación Telefónica, ha enfatizado la creciente inquietud por la autonomía tecnológica en Europa, subrayando la importancia de escuchar las inquietudes de la sociedad y del tejido empresarial. La fundación se ha comprometido a trabajar en la reducción de esta dependencia, promoviendo la competitividad y la innovación en el ámbito europeo. En este sentido, el fomento del diálogo y la cooperación entre los actores industriales se presenta como una estrategia fundamental para desarrollar tecnologías competitivas y éticas que beneficien a todos.
El deseo de contar con alternativas tecnológicas europeas es palpable entre la ciudadanía. La mayoría de los encuestados (87%) considera esencial que Europa desarrolle sus propias plataformas y tecnologías para fortalecer su competitividad y minimizar dependencias estratégicas. Además, el estudio sugiere que un 70% de los encuestados estaría dispuesto a priorizar soluciones tecnológicas desarrolladas en Europa, lo que plantea un escenario propicio para la evolución de iniciativas locales que respondan a las necesidades del mercado y de la sociedad.
Con un contexto global marcado por la competencia en el ámbito digital, es imperativo que Europa tome medidas decisivas hacia la creación de un ecosistema tecnológico autónomo. La apuesta por la soberanía digital no solo es una cuestión de competitividad, sino también de seguridad y ética en el uso de la tecnología, factores que serán determinantes para el futuro del continente en la era digital.



