El Pentágono ha tomado un paso significativo hacia la modernización de sus operaciones al firmar un convenio con la empresa de Elon Musk para la implementación de Grok en sus sistemas de información clasificada. Esta decisión marca un cambio estratégico en la manera en que las fuerzas armadas de Estados Unidos gestionan y procesan datos sensibles, a la vez que genera un debate sobre la ética y la seguridad en el uso de inteligencia artificial en el ámbito militar.
De acuerdo a informes, este nuevo acuerdo permitirá que las fuerzas militares utilicen el modelo Grok durante sus misiones sobre el terreno, reemplazando al sistema anterior que centralizaba el manejo de información confidencial. Este cambio se produce tras una disputa con la empresa Anthropic, desarrolladora del modelo Claude, que se había negado a aceptar las condiciones de uso más flexibles que el Pentágono requería, especialmente en lo que respecta a la vigilancia de ciudadanos estadounidenses y la creación de armamento autónomo.
La decisión de optar por Grok ha levantado preocupaciones sobre la confiabilidad del modelo, que ya ha enfrentado críticas en otros contextos por sus recomendaciones poco acertadas. Para mitigar riesgos, el Pentágono está considerando también acuerdos con otras empresas tecnológicas, como Google y OpenAI, en un esfuerzo por diversificar sus proveedores de inteligencia artificial y evitar una dependencia excesiva de un solo sistema, buscando así garantizar la seguridad nacional y la eficacia en sus operaciones.



