En el contexto actual de la salud, la transformación digital se presenta como una necesidad apremiante para optimizar los servicios y mejorar la atención al paciente. Sin embargo, un análisis profundo revela que los procesos de licitación, la falta de gobernanza efectiva y una regulación inadecuada están retrasando esta evolución crucial en el sector. Este panorama fue destacado por diversos expertos durante el II Encuentro Interautonómico sobre Transformación Digital en Salud, organizado por SIX4Health en colaboración con la Comunidad de Madrid.
Adasat Goya, director del Servicio Canario de la Salud, comentó sobre la disonancia entre la velocidad de los avances tecnológicos y la lentitud de las normativas existentes. Según Goya, "la transformación digital avanza a pasos agigantados, pero nuestras legislaciones son extremadamente lentas en su implementación, lo que genera un desfase significativo en la adopción de nuevas soluciones". Esta situación plantea un desafío crítico, ya que las instituciones deben adaptarse rápidamente a un entorno en constante cambio, mientras que la burocracia y las normativas se convierten en obstáculos cada vez más evidentes.
Bernardo Valdivieso, secretario autonómico de Planificación, Información y Transformación de la Conselleria de Sanitat de la Comunitat Valenciana, enfatizó que el tiempo necesario para llevar a cabo un proyecto desde su concepción hasta su implementación puede oscilar entre seis y ocho años. Este periodo incluye cuatro años de lo que él denomina "trabajo invisible", donde se invierte en infraestructura y capacidades digitales sin que se perciba un avance tangible. Esta prolongada espera pone en evidencia la necesidad de establecer procesos más eficientes que permitan a las instituciones de salud responder con agilidad a las demandas cambiantes de la población.
Ismael Vargas Pina, director general de Sistemas de Información y Comunicaciones del Servicio Andaluz de Salud, subrayó que, aunque la inversión económica en tecnología es fundamental, no garantiza por sí sola la sostenibilidad de los proyectos a largo plazo. Vargas argumentó que es crucial garantizar que las soluciones implementadas no solo sean efectivas en el momento de su lanzamiento, sino que también se mantengan operativas y relevantes en el tiempo. Esto implica un enfoque más holístico que contemple la sostenibilidad y la seguridad de las tecnologías adoptadas.
Un punto focal de la discusión fue el Espacio Europeo de Datos en Salud, el cual representa un reto significativo para España de cara al 2030. Este desafío se agrava por la acumulación de proyectos paralelos y la urgente necesidad de gestionar y escalar la información de manera efectiva. La implementación de nuevos roles y la adaptación a las regulaciones emergentes son fundamentales para asegurar que el sistema de salud pueda beneficiarse plenamente de las oportunidades que presenta la digitalización.
El encuentro congregó a 80 representantes de las 17 comunidades autónomas, quienes compartieron sus experiencias junto a expertos en innovación, empresas tecnológicas y referentes de la industria farmacéutica. La colaboración interautonómica se presenta como un elemento clave para superar las barreras existentes y avanzar hacia un modelo de atención más integrado y eficiente. La interacción entre los distintos actores del ecosistema digital en salud es esencial para propiciar un entorno donde la innovación no sea un lujo, sino una realidad accesible para todos.
Finalmente, Vargas destacó que la inteligencia artificial transformará la manera en que se estructura la atención sanitaria, así como la interacción con los pacientes. Sin embargo, este cambio requiere de una gobernanza sólida y de un enfoque proactivo en la ordenación de las soluciones digitales. La sostenibilidad de los sistemas actuales es igualmente crucial para evitar que caigan en desuso, lo que podría resultar en un retroceso en los avances logrados hasta ahora. La clave está en encontrar un equilibrio entre innovación y estabilidad, asegurando que el sistema de salud esté preparado para enfrentar los retos del futuro sin sacrificar la calidad del servicio.



