El actor de doblaje japonés Kenjiro Tsuda, conocido por interpretar a Kento Nanami en el popular anime "Jujutsu Kaisen", ha decidido llevar su lucha legal contra TikTok ante el Tribunal de Distrito de Tokio. En su demanda, Tsuda argumenta que la plataforma ha permitido la difusión de videos que utilizan una voz generada por inteligencia artificial (IA) que se asemeja notablemente a la suya, y lo hace sin su consentimiento expreso. Este caso ha generado un gran interés en el mundo del entretenimiento, especialmente porque Japón carece de leyes que protejan las voces de los actores bajo el marco de derechos de autor, lo que deja a muchos en una situación vulnerable frente a la tecnología emergente.

La demanda presentada por Tsuda señala que desde julio de 2024, una cuenta específica en TikTok ha subido al menos 188 videos que imitan su voz, alcanzando a noviembre de 2025 un total de 210.000 seguidores. Este perfil se centra en narraciones sobre leyendas urbanas y fenómenos paranormales, utilizando la voz del actor sin autorización. La situación se complica aún más al considerar que la legislación japonesa no proporciona una protección clara para las voces, lo que ha reavivado el debate sobre la necesidad de crear un marco legal que contemple estos derechos en la era digital.

Tsuda, al presentar su caso, busca que se eliminen estos contenidos que explotan una versión sintética de su voz, argumentando que esto no solo infringe sus derechos personales, sino que también afecta su reputación y potencial de ingresos como artista. La demanda incluye detalles sobre los ingresos generados por la cuenta en TikTok, que se estima entre 500.000 y 750.000 yenes mensuales gracias a las visualizaciones de estos videos. Este aspecto económico es crucial, ya que Tsuda sostiene que esta imitación de su voz está siendo utilizada para obtener beneficios económicos en la plataforma, lo que agrava aún más la violación de sus derechos.

Este conflicto no es un caso aislado, sino parte de una creciente preocupación en la comunidad artística sobre el uso de la inteligencia artificial en la industria del entretenimiento. En Argentina, por ejemplo, reconocidos actores como Ricardo Darín han lanzado una campaña para exigir la regulación del uso de IA en el ámbito audiovisual. Esta iniciativa, impulsada por la Asociación Argentina de Actores y Actrices, busca resaltar los riesgos asociados con la utilización de imágenes, voces y réplicas digitales que pueden usurpar identidades y actuaciones, lo que afecta directamente a los trabajadores del sector.

La campaña en Argentina ha generado un eco significativo, con actores destacados participando en videos donde defienden su derecho sobre sus propias imágenes y voces, enfatizando que estas son sus herramientas de trabajo. Declaraciones como “mi imagen, mis expresiones y mi voz son mis herramientas de trabajo” reflejan una preocupación común entre los artistas, quienes ven cómo la tecnología puede amenazar su sustento y creatividad.

A nivel internacional, la problemática se replica en Hollywood, donde más de 700 figuras del cine y la escritura han firmado un manifiesto en contra del uso de inteligencia artificial generativa. Este documento, que incluye nombres reconocidos como Scarlett Johansson y Cate Blanchett, denuncia que “robar nuestro trabajo no es innovar”. Aunque los firmantes no piden la eliminación total de la IA, sí abogan por una regulación que se ajuste a las necesidades de la industria, asegurando que los derechos de los creadores sean respetados en el contexto de la evolución tecnológica.

La demanda de Kenjiro Tsuda y las iniciativas similares en otros países subrayan un momento crítico en el que la comunidad artística se encuentra en la encrucijada entre la innovación tecnológica y la protección de los derechos individuales. A medida que la IA continúa avanzando, el desafío radica en encontrar un equilibrio que permita la creatividad y el progreso, sin sacrificar la integridad y el valor del trabajo artístico.