El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) advirtió sobre el riesgo de que la simplificación de algunos aspectos del marco regulador europeo de la inteligencia artificial termine debilitando la protección de los derechos fundamentales de las personas con discapacidad.
La advertencia está incluida en un informe dedicado a la propuesta de Reglamento Ómnibus Digital sobre Inteligencia Artificial, impulsada por las instituciones europeas con el objetivo de simplificar determinadas normas y reducir cargas administrativas vinculadas con la regulación de estos sistemas.
Desde la perspectiva de la discapacidad, la entidad sostuvo que cualquier modificación normativa debe conservar de manera íntegra las salvaguardias previstas en el Reglamento europeo de Inteligencia Artificial. En particular, señaló que esas garantías resultan esenciales cuando las herramientas de IA pueden tener impacto en ámbitos sensibles como el empleo, la educación, la protección social, la salud, la justicia y el acceso a bienes y servicios.
“El riesgo es que la simplificación termine convirtiéndose en una desregulación gradual y que la competitividad se imponga sobre la dimensión social del proyecto europeo”, subrayó el CERMI. En ese sentido, planteó que el desafío no es frenar la innovación, sino garantizar que sus beneficios se traduzcan en una mayor inclusión y accesibilidad sin reducir la protección de los derechos.
El informe también presenta a la inteligencia artificial como una oportunidad para favorecer la autonomía personal, la accesibilidad universal, la comunicación y la participación de las personas con discapacidad. No obstante, el CERMI insistió en que ese potencial debe desarrollarse dentro de un marco que mantenga las garantías específicas para evitar impactos negativos sobre este colectivo.



