América Latina ha dado un paso significativo hacia la consolidación de la inteligencia artificial (IA) en la región, al presentar una hoja de ruta que busca fomentar una gobernanza responsable de esta tecnología. Este plan, que cuenta con el respaldo del sector privado, tiene como objetivo acelerar la adopción de la IA, posicionándola como un motor de productividad y desarrollo inclusivo. El anuncio se realizó durante el encuentro internacional titulado “IA en América Latina: el rol de las empresas en su gobernanza”, que tuvo lugar en Bogotá y fue organizado por el Centro Internacional para la Empresa Privada (CIPE), junto con la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT) y el Centro Nacional de Consultoría (CNC), así como aliados de Chile, Colombia y Perú.

La hoja de ruta propuesta actúa como un mecanismo integral para abordar los desafíos regionales en torno a la IA. En este sentido, se prevé la creación de una Plataforma Regional del Sector Privado dedicada a la IA, que se encargará de establecer estándares comunes, principios de uso responsable y lineamientos regulatorios que sean coherentes a lo largo de toda la región. Esta plataforma será fundamental para garantizar que las políticas y prácticas relacionadas con la IA se alineen con las necesidades específicas de los países latinoamericanos, creando un marco que favorezca tanto la innovación como la responsabilidad.

En la primera fase de implementación, que se desarrollará a lo largo de los próximos 12 a 18 meses, se priorizarán diversas acciones concretas. Entre estas se incluyen la definición de principios regionales de gobernanza, la creación de parámetros regulatorios consensuados, y el fortalecimiento de capacidades en micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes). Además, se establecerán lineamientos sobre seguridad económica y gestión de riesgos, se buscará facilitar el acceso a financiamiento para la adopción de tecnologías y se expandirán talleres técnicos a más países de la región, con el fin de capacitar a más actores en el uso de la IA.

Un aspecto central de esta iniciativa es la democratización de la tecnología, donde se identifica a las MiPymes como un desafío crucial para la gobernanza regional. Datos recientes indican que en Colombia, por ejemplo, dos de cada tres MiPymes ya han incorporado la IA en sus procesos, mientras que en Perú la adopción se encuentra entre un 13 % y un 16 %. En Chile, cerca del 70 % de las MiPymes están en proceso de adopción, aunque solo un segmento de ellas ha integrado la IA de manera transformadora, lo que pone de manifiesto la necesidad de cerrar las brechas que aún limitan la adopción empresarial, especialmente en áreas como infraestructura, talento, acceso a datos y financiamiento.

Angela María Vélez, directora del CIPE en Colombia, enfatizó la importancia de una gobernanza de la IA que trascienda la mera regulación. Según Vélez, es esencial construir una hoja de ruta que surja del consenso entre los diferentes actores de los sectores privado, público y académico, y que se enfoque en las verdaderas necesidades de la región. Destacó que las MiPymes representan la mayoría del tejido productivo en América Latina y necesitan condiciones que les permitan adoptar esta tecnología de forma segura, competitiva y sostenible.

La propuesta se encuentra en un contexto favorable, dado el avance de políticas públicas en naciones como Chile, Colombia y Perú. Chile, en particular, ha emergido como líder regional en este ámbito, ocupando el primer lugar en el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, con una puntuación de 70,56 sobre 100. Este logro se debe a una infraestructura digital robusta y altos niveles de conectividad, lo que posiciona al país como un referente en la adopción de tecnologías avanzadas. En Colombia, la Política Nacional de Inteligencia Artificial, lanzada por el Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES), también contribuye a este ambiente propicio para la innovación y el crecimiento en el sector de la IA.

Con este ambicioso plan, América Latina busca no solo ponerse al día en el ámbito global de la inteligencia artificial, sino también asegurar que su desarrollo sea inclusivo y accesible para todos los sectores de la sociedad. La colaboración y el compromiso de múltiples actores serán cruciales para que la región pueda aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la IA, generando un impacto positivo en el desarrollo económico y social de sus países.