La forma en que compramos por internet está a punto de experimentar una revolución gracias a la implementación de agentes inteligentes basados en inteligencia artificial (IA). Estos sistemas no solo anticipan las necesidades de los consumidores, sino que también buscan ofertas, negocian precios y gestionan transacciones de manera autónoma.
Según proyecciones de McKinsey & Company, este nuevo modelo de comercio podría generar un impacto global de entre 3 y 5 billones de dólares hacia el año 2030, transformando significativamente la dinámica entre consumidores, marcas y las plataformas digitales. Con la capacidad de personalizar y automatizar cada fase de la compra, estos agentes optimizan la experiencia del usuario, minimizando fricciones y adaptando el proceso a sus preferencias individuales.
La personalización se vuelve más dinámica y proactiva, similar a lo que ocurrió con el auge del comercio electrónico y la popularización de los dispositivos móviles, pero con un ritmo mucho más acelerado. Existen varios modelos de interacción para estos agentes, que van desde conexiones directas con plataformas de venta hasta sistemas que permiten la comunicación entre diferentes agentes. Empresas líderes en tecnología están desarrollando las infraestructuras necesarias para este ecosistema, lo que promete hacer accesibles estas innovaciones en un futuro cercano.



