El hombre acusado de tomar más de 8.000 fotografías y videos de menores desnudos en las playas de Santander negó durante el juicio haber elaborado, modificado o difundido ese material. También rechazó haber contactado con niños o haber pagado a otras personas para obtener las imágenes. Según declaró, los archivos que tenía en su poder habían sido descargados de Internet, incluido contenido de una página rusa vinculada con inteligencia artificial.

El acusado sostuvo que concurría a lugares públicos para fotografiar paisajes y aliviar la ansiedad que padecía, pero aseguró que no apuntaba directamente a menores. “Antes me quito la vida que tocar a un menor”, afirmó este jueves ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria, donde respondió únicamente las preguntas de su abogada. El juicio quedó visto para sentencia.

La Fiscalía solicita una pena de diez años y diez meses de prisión. El procesado había rechazado un acuerdo que contemplaba una condena de siete años de cárcel. Está acusado de fotografiar y grabar a menores de 16 años mientras se bañaban o jugaban en playas de la capital cántabra, sin que advirtieran su presencia, y de almacenar y manipular las imágenes para satisfacer un interés sexual propio.

La acusación sostiene que esos hechos constituyen un delito continuado de elaboración de pornografía infantil y otro de posesión de ese material. Durante su declaración, el hombre afirmó que los archivos eran exclusivamente para uso personal y negó haberlos compartido. El proceso quedó ahora a la espera de la resolución de la Audiencia Provincial de Cantabria.