El papa León XIV celebró este sábado una misa en la plaza de la Concordia de París ante unos 700.000 fieles, durante el segundo día de su viaje apostólico a Francia. En su homilía, instó a los presentes a no reservar su fe para el ámbito personal y los convocó a transmitir un mensaje de esperanza en los lugares atravesados por el desaliento y la aridez espiritual.
“No os quedéis con la fe en Jesucristo solo para vosotros mismos, sino dejad que rebose para saciar y llenar a las personas que encontréis. Os corresponde a vosotros llevar la esperanza allí donde reinan el desaliento y la aridez espiritual”, afirmó el pontífice. Con ese llamado, invitó a los congregados a asumir un papel activo en la sociedad y a convertirse en agentes de transformación a partir de sus convicciones religiosas.
León XIV llegó al altar instalado frente a la avenida de los Campos Elíseos después de recorrer en papamóvil el trayecto desde la plaza Charles-de-Gaulle. Durante el desplazamiento, fue saludado por la multitud, que agitó banderas del Estado de la Ciudad del Vaticano.
En otro tramo de su intervención, el Papa reflexionó sobre la “sed existencial” de las personas. Sostuvo que Jesucristo “sale al encuentro de cada hombre en su historia y se le revela como la verdadera fuente de agua viva capaz de calmar su sed”. Según explicó, no se trata de una necesidad material, sino de una búsqueda de sentido, verdad y realización.
Además, advirtió sobre el riesgo de intentar llenar el vacío interior mediante “bienes materiales” o “pequeños ídolos que prometen el oro y el moro”. El material disponible concluye en ese punto, luego de introducir una referencia del pontífice a la mirada de Dios sobre esas búsquedas.



