En el marco del Día Mundial del Desarrollo Rural, la organización Plena Inclusión ha lanzado un llamado a las autoridades para que se implementen más recursos accesibles para las familias de personas con discapacidad intelectual que residen en áreas rurales. Esta iniciativa surge en respuesta a la creciente preocupación por la falta de servicios y apoyos en estas zonas, donde la dispersión geográfica limita gravemente el acceso a las necesidades básicas de este sector de la población. La campaña, titulada #AtenciónALasFamilias, busca visibilizar las dificultades que enfrentan estas familias y abogar por cambios significativos en políticas que garanticen igualdad de oportunidades.

Uno de los casos emblemáticos presentado es el de Víctor Varona, un joven que vive en Venta de Baños, en la provincia de Palencia. Cada día, Víctor debe invertir una hora y media en transporte público para recorrer los seis kilómetros que lo separan del Centro Prelaboral al que asiste en Villamuriel. Su madre, Fina Aroz, ha manifestado su preocupación por las limitaciones que presenta su entorno rural, afirmando que, aunque la vida en el pueblo es tranquila, hay una notable falta de recursos para los jóvenes con discapacidad. “Mi hijo pierde tiempo valioso en el traslado, y no hay alternativas en nuestra comunidad”, expresa con frustración.

Carmen Laucirica, presidenta de Plena Inclusión España, ha subrayado que el acceso a recursos es mucho más complicado para las familias que habitan en zonas rurales. “Para muchas de ellas, el ejercicio de sus derechos se transforma en un verdadero desafío; el aislamiento geográfico se traduce en aislamiento social y desatención, lo que limita severamente las oportunidades de desarrollo de sus proyectos de vida”, ha señalado. Esta realidad es aún más alarmante al considerar que, según la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia (EDAD) de 2020, hay 951.862 personas con discapacidad viviendo en áreas rurales, lo que refleja la magnitud del problema.

Un estudio realizado por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) en 2025 destaca cuatro factores críticos que contribuyen a la vulnerabilidad de estas personas en el medio rural. Entre ellos se encuentran las dificultades para acceder a servicios esenciales debido a la geografía dispersa, la falta de transporte público accesible, las limitadas oportunidades laborales que aumentan el riesgo de pobreza y exclusión, y la brecha digital que restringe el acceso a información y educación. Estos factores crean un entorno de desamparo que requiere atención inmediata.

Plena Inclusión ha corroborado estos hallazgos con un estudio propio en colaboración con la Universidad de Alcalá, en el que las familias han expresado que la dispersión geográfica no solo dificulta el acceso a servicios especializados, sino que también limita las oportunidades laborales y debilita las redes de apoyo informal. Este panorama resalta la necesidad de una respuesta estructural que aborde las múltiples dimensiones de la problemática.

Teresa González, coordinadora del Programa de Familias de Plena Inclusión en Castilla y León, ha enfatizado que la situación de Víctor y su madre es representativa de un fenómeno más amplio. “La historia de ellos es un reflejo de la realidad que viven muchas familias en entornos rurales. Si Víctor pudiera acceder a los apoyos que necesita en su propia localidad, su vida sería considerablemente más fácil”, concluye. Es fundamental que se tomen medidas urgentes para garantizar que todas las personas, independientemente de su lugar de residencia, tengan acceso a los recursos que les permitan desarrollar una vida plena y con dignidad.