La historia de Ignacio Castro, un padre de 47 años de Luján de Cuyo, Mendoza, comenzó en 2025 cuando su hijo menor, de apenas 11 años, empezó a experimentar episodios de ansiedad y a ser víctima de bullying en su escuela. Preocupado por la situación, Ignacio decidió revisar el teléfono del niño y se sorprendió al descubrir que recibía un promedio de 150 notificaciones de WhatsApp al día, lo que le hizo reflexionar sobre el impacto de la tecnología en su vida.
La situación llevó a Ignacio a leer "La generación ansiosa" del psicólogo Jonathan Haidt, un libro que lo hizo replantearse su visión sobre el uso de dispositivos móviles. La obra comienza con una metáfora inquietante que compara el acceso a las redes sociales con enviar a un niño a un asentamiento humano en Marte. Esta analogía le hizo entender que su hijo estaba expuesto a una herramienta para la cual aún no estaba preparado, lo que lo impulsó a tomar decisiones drásticas.
Después de conversar con otros padres en el colegio San Nicolás, donde su hijo cursaba sexto grado, se formó un movimiento que culminó en el llamado Pacto Parental. Esta iniciativa busca retrasar el acceso de los niños a los teléfonos móviles y redes sociales. Tras tres meses sin celular, Ignacio afirma que ha notado una mejora significativa en la vida de su hijo, reafirmando su convicción de que la tecnología debe ser introducida de manera más responsable. En Argentina, el acceso promedio al primer celular se sitúa en 9,6 años, un dato que resuena con la experiencia de Ignacio y su familia.



