Santo Domingo, 9 de abril de 2026 - A un año de la devastadora tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set de Santo Domingo, donde perdieron la vida 236 personas y más de 100 resultaron heridas, familiares y sobrevivientes se reunieron para rendir homenaje a las víctimas y exigir justicia. Este conmovedor acto, que se llevó a cabo en el mismo lugar donde se desarrolló la tragedia, se vio marcado por el dolor, la memoria y la firme decisión de no permitir que los responsables escapen a su deber. La ceremonia fue un recordatorio de la necesidad de abordar la justicia en un contexto donde la negligencia y la falta de supervisión han dejado profundas cicatrices en la sociedad dominicana.

La tragedia ocurrió en la madrugada del 8 de abril de 2025, durante un evento en el que se presentaba el conocido merenguero Rubby Pérez, quien también fue víctima del colapso. En la misa celebrada en el lugar de los hechos, los lamentos de los familiares se mezclaron con gritos de justicia, reflejando un dolor que no ha disminuido con el tiempo. La ceremonia, inicialmente programada para el miércoles, fue pospuesta debido a intensas lluvias que afectaron la capital, lo que subraya las dificultades que han enfrentado quienes buscan justicia en este caso.

El sacerdote Rogelio Cruz, quien ha brindado apoyo a las víctimas y sus familias desde el primer día, ofició la misa y expresó su desconfianza en el progreso de la justicia. A pesar de reconocer que hay indicios de que se avanza, Cruz enfatizó que la lucha no termina aquí. "Nuestra tarea va a continuar, no pidiendo, sino exigiendo justicia", manifestó, subrayando la gravedad de la situación y lo inaceptable que sería no obtener respuestas ante un escándalo de tal magnitud.

Entre los asistentes se encontraba Rina Asencio, quien perdió a su hermana en el siniestro. Asencio no dudó en señalar que la tragedia era evitable, ya que los propietarios de la discoteca habían sido advertidos previamente sobre las condiciones de la infraestructura. "Fue negligencia de ellos, por lo que reclamamos justicia", afirmó, reflejando el sentir de muchos que buscan respuestas y sanciones para los responsables de esta tragedia. Su testimonio resuena con fuerza, encapsulando el dolor y la frustración de tantas familias afectadas.

Micaías Pérez, hermano del fallecido Rubby Pérez, también participó en la ceremonia. En su intervención, resaltó que lo ocurrido en Jet Set fue el resultado de una serie de negligencias, la falta de supervisión estatal, y la permisividad ante infraestructuras que no cumplían con las normas de seguridad. "No buscamos venganza, exigimos justicia. No queremos que la historia se repita, queremos cambiarla", enfatizó, subrayando la necesidad de una transformación en las regulaciones y en la percepción social sobre la seguridad pública.

El pasado lunes, se inició el juicio preliminar contra los propietarios de la discoteca, Antonio y Maribel Espaillat. La fiscalía ha presentado evidencias de que, durante años, realizaron modificaciones en la estructura sin informar a las autoridades competentes. A pesar de las advertencias sobre el deterioro del techo, priorizaron el ahorro de costos sobre la seguridad de sus clientes, lo que plantea serias interrogantes sobre la responsabilidad de los dueños y la eficacia de la supervisión estatal.

En un mensaje con motivo del primer aniversario del accidente, la procuradora general, Yeni Berenice Reynoso, destacó que las aproximadamente 400 víctimas, entre fallecidos y heridos, tienen el derecho irrenunciable a obtener justicia de manera oportuna. La búsqueda de respuestas no solo es un clamor de las familias, sino también un reclamo de la sociedad dominicana, que anhela un cambio en la forma en que se gestionan las normas de seguridad y en la rendición de cuentas de quienes tienen la responsabilidad de proteger a la ciudadanía.