Una profunda tragedia ha golpeado a la familia de María Olga Sosa, quien a sus 59 años, fue una de las cuatro hermanas que perdieron la vida ahogadas en un accidente vial en el lago Bajo Giuliani, en La Pampa. En medio del duelo por la inesperada partida de su madre, sus tres hijos enfrentan ahora la devastadora noticia de la muerte de su padre, Julio Manuel Vissani, de 66 años, quien falleció tras una prolongada batalla contra una enfermedad terminal. Este trágico giro de los acontecimientos ha dejado a la familia sumida en un dolor inconmensurable, mientras la comunidad entera se solidariza con su penosa situación.
Vissani, quien había dedicado parte de su vida a servir en la Policía de La Pampa, era conocido en su entorno por ser un miembro respetado y querido. Aunque se encontraba separado de Olga Sosa, ambos mantenían un vínculo por sus tres hijos, dos mujeres y un varón, quienes ahora deben afrontar la pérdida de ambos padres en un corto período de tiempo. El último adiós a Vissani tuvo lugar en la capilla Nuestra Señora de Fátima en Centenario, Neuquén, donde amigos y familiares se reunieron para rendir homenaje a su vida y legado. En el comunicado emitido tras su fallecimiento, se enfatizó que “su recuerdo permanecerá en el corazón de quienes lo amaron”.
La tragedia que enluta a esta familia ocurrió este lunes cuando las hermanas Sosa se dirigían a visitar a otra hermana internada en el Hospital Favaloro, en Santa Rosa. En un desafortunado accidente en el cruce de la ruta nacional 35 y la provincial 14, la camioneta Ford EcoSport en la que viajaban despistó, cayendo al lago bajo Giuliani, donde las cuatro mujeres perdieron la vida. Solo una de ellas, Dominga Fortunata Sosa, logró salir del vehículo y fue asistida por el Servicio de Emergencias Médicas, que la trasladó a un centro de salud en estado de shock tras estar expuesta a aguas heladas, con temperaturas de 3 °C.
El relato de la única sobreviviente fue crucial para los rescatistas, ya que fue ella quien alertó sobre la presencia de las otras cuatro ocupantes en el vehículo. Esto permitió que se pusiera en marcha un operativo de búsqueda que, lamentablemente, culminó con el hallazgo de los cuerpos de sus hermanas. Las primeras investigaciones indican que la conductora podría no haber notado el final de la ruta, lo que provocó que el vehículo se deslizara y cayera en una depresión inundada en un área de escasa visibilidad.
El lago Bajo Giuliani, donde ocurrió la tragedia, es una depresión natural que se inunda tras periodos de lluvia, localizándose a unos 10 kilómetros al sur de Santa Rosa, punto donde las rutas nacionales y provinciales se cruzan en una intersección en forma de “T”. Esta zona ha sido objeto de atención por parte de las autoridades locales debido a su peligrosidad, especialmente en condiciones de poca luz. Por lo tanto, la comunidad no solo lamenta la pérdida de vidas, sino que también demanda respuestas sobre las condiciones de seguridad vial en el área.
Como si esto no fuera suficiente, la familia Sosa enfrenta ahora la dura tarea de despedir a sus seres queridos mientras lidian con el vacío que deja esta doble pérdida. La vida de estas mujeres y su madre ha sido marcada por la tragedia, y su comunidad se une en un acto de solidaridad y apoyo, recordando a las hermanas no solo por la forma en que partieron, sino por los momentos compartidos y el amor que irradiaron en vida. La historia de Olga Sosa y su familia es un recordatorio de la fragilidad de la vida y la importancia de valorar cada instante con nuestros seres queridos.



