La reciente muerte de una mujer en La Dulce, un pequeño pueblo del partido de Necochea en la provincia de Buenos Aires, ha reavivado la preocupación por la crisis sanitaria que afecta a muchas comunidades rurales en la región. Este trágico suceso, que ocurrió el pasado fin de semana, ha llevado a los residentes a manifestarse en las calles, demandando mejoras en la atención médica y una respuesta efectiva ante emergencias.
La mujer, quien sufrió un paro cardíaco en plena vía pública, fue trasladada de inmediato por un vecino en su vehículo particular hacia la unidad sanitaria local. Sin embargo, no había ambulancia disponible en ese momento, ya que el único vehículo de emergencias estaba ocupado en otro traslado. Este hecho resalta una grave deficiencia en el sistema de salud que debería proteger a los habitantes de la región, quienes se sienten desamparados al enfrentarse a situaciones de emergencia.
En la unidad sanitaria, aunque enfermeras brindaron los primeros auxilios, no había médicos presentes para atender a la paciente. La única médica del pueblo, que se encontraba de vacaciones, fue contactada para que regresara, pero lamentablemente no pudo salvar la vida de la mujer. La angustiante noticia de su fallecimiento fue confirmada poco después, generando un profundo dolor entre los familiares y amigos.
Las autoridades municipales y la Secretaría de Salud del partido de Necochea han sido informadas de lo sucedido, ya que son responsables de la gestión de la unidad sanitaria y de asegurar una atención médica adecuada en La Dulce y otras localidades cercanas. Sin embargo, los pobladores han expresado su frustración ante la falta de soluciones inmediatas y la escasez de personal médico en horarios críticos.
Los habitantes de La Dulce han denunciado que la atención médica en la localidad está limitada a los días hábiles, de lunes a viernes, de 9 a 15 horas, lo que deja a los cerca de dos mil residentes expuestos a graves riesgos en caso de emergencias fuera de este horario. Este escenario ha llevado a muchos a cuestionar la capacidad del sistema de salud local para brindar el servicio que se requiere, especialmente en un contexto donde la salud y la vida de las personas están en juego.
La indignación de la comunidad se hizo palpable en una movilización que se llevó a cabo frente a la unidad sanitaria. Los vecinos exigieron una atención médica continua y la disponibilidad de una ambulancia en todo momento. Lucía Godoy Malagueño, una de las vecinas que participó en la protesta, manifestó que la población está desesperada por respuestas y que la situación debe cambiar para garantizar la seguridad y bienestar de todos los habitantes. Este llamado a la acción refleja un sentimiento colectivo de necesidad urgente de mejoras en el sistema de salud, que parece estar al borde de un colapso en estas pequeñas localidades.
La muerte de esta mujer no es un hecho aislado, sino que subraya un problema más amplio que afecta a varias comunidades rurales en Argentina. La falta de recursos y la escasez de personal médico son cuestiones que requieren atención inmediata por parte de las autoridades competentes. En un país donde el acceso a la salud es un derecho fundamental, es imperativo que se implementen políticas efectivas para garantizar que todos los ciudadanos, independientemente de su ubicación, tengan acceso a atención médica adecuada y oportuna.



