Fernando Ónega recibió un homenaje póstumo en Lugo cinco meses después de su fallecimiento. El acto se realizó este viernes 7 de agosto en el Círculo de las Artes y contó con la presencia de sus hijos, Sonsoles, Cristina y Fernando, además de su viuda, Ángela Rodrigo. La ceremonia fue la primera de las actividades previstas durante el fin de semana en reconocimiento al periodista.
Durante el encuentro, Ónega fue distinguido como Hijo Adoptivo de Lugo, ciudad con la que mantuvo un vínculo permanente y a la que regresaba siempre que podía. Sus allegados participaron de un acto en el que se repasó su trayectoria y se destacó su relación con la tierra gallega.
“Nunca olvidó sus orígenes, presumía de ellos siempre”, expresó Ángela Rodrigo en su discurso. La viuda del comunicador también recordó: “Todos los veranos volvíamos a Lugo con la ilusión de quien vuelve a casa”. Sus palabras emocionaron a Sonsoles y a Cristina, que estaban sentadas en la primera fila junto a su hermano menor.
Los tres hijos acompañaron a Rodrigo al momento de recibir la placa otorgada en honor a Fernando Ónega. El reconocimiento destaca una “vida dedicada a la palabra, su extraordinaria trayectoria periodística y el vínculo permanente con la tierra lucense, parte esencial de su identidad”.



