En el marco de la Global Progressive Mobilisation que se lleva a cabo en Barcelona, la vicepresidenta de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, expresó su preocupación por los excesos de las grandes empresas tecnológicas. Ribera declaró que está "cansada de guardar silencio" ante los abusos que estas compañías ejercen, subrayando la necesidad de que Europa se pronuncie y tome medidas frente a las amenazas que representan en el ámbito digital.
Durante una mesa redonda sobre la defensa de las democracias frente a la coerción tecnológica, la funcionaria hizo hincapié en la urgencia de una respuesta colectiva y coordinada en el continente europeo. La intervención de Ribera se destacó por su firmeza, al instar a los líderes políticos a unirse para fortalecer el control sobre las plataformas digitales y asegurar la protección de los menores, así como la trazabilidad de contenidos que puedan ser dañinos o ilícitos. La vicepresidenta considera que es fundamental que la Unión Europea adopte un papel proactivo y no reactive en este debate.
Ribera también hizo referencia a situaciones concretas donde la inteligencia artificial ha sido utilizada para fines bélicos, como en el conflicto en Gaza y en Irán, donde se han reportado muertes de civiles. Además, mencionó la implicación de estas tecnologías en intentos de derrocar regímenes, como el de Nicolás Maduro en Venezuela. Estos ejemplos son, según ella, un claro indicio de que la tecnología puede ser un arma de doble filo, capaz de influir en la vida de las personas de maneras devastadoras.
La vicepresidenta subrayó la "enorme concentración" que existe en el sector tecnológico, donde cinco grandes empresas acumulan un valor cercano a los 8 billones de euros, cifra que supera el PIB de naciones como Alemania y Francia en su conjunto. Esta concentración de poder ha llevado a que estas empresas tengan una influencia desproporcionada sobre la información que los ciudadanos reciben, lo que a su vez plantea serias preocupaciones sobre la democracia y la transparencia.
Ribera también recordó que, aunque la Unión Europea ya ha comenzado a trabajar en la regulación de contenidos digitales, estas iniciativas no son suficientes para abordar los desafíos que se avecinan. La funcionaria instó a recuperar el "orgullo" europeo, enfatizando que es vital restablecer la confianza entre la sociedad y las instituciones, especialmente en un momento donde la desinformación y el control de la información son temas candentes.
Por último, la vicepresidenta abogó por la creación de un "escudo democrático europeo" que proteja los valores fundamentales de la sociedad y garantice una respuesta efectiva ante los retos tecnológicos que plantea la era digital. En este sentido, Ribera destacó la importancia de la cooperación entre administraciones y la implementación de herramientas regulatorias que permitan a Europa estar a la altura de los desafíos contemporáneos. La necesidad de una voz unificada se presenta como un imperativo en un contexto donde el poder tecnológico continúa creciendo sin control, poniendo en riesgo los cimientos de la democracia.



