El estudio del poblamiento inicial de América ha sido un tema de constante debate entre los arqueólogos. Las diversas teorías en torno a las rutas migratorias, los modos de vida y el periodo de ocupación de los primeros grupos humanos en el sur de este continente continúan generando interés y nuevas investigaciones. Recientemente, un hallazgo en la Patagonia argentina ha aportado valiosa información sobre las primeras sociedades que habitaron esta región, desafiando algunas de las concepciones tradicionales sobre su historia.

Investigadores del Instituto de Diversidad y Evolución Austral, en colaboración con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (IDEAus-CONICET), han documentado un antiguo sitio funerario en la localidad de Camarones, en la provincia de Chubut. Este descubrimiento, publicado en el Journal of Archaeological Science: Reports, proporciona evidencia directa de la presencia humana en la zona durante el Holoceno temprano, específicamente unos 10.800 años atrás. La relevancia de este hallazgo radica no solo en la antigüedad de los restos, sino también en la complejidad cultural que parece haber existido en esta parte del continente.

El suceso que llevó a este descubrimiento se produjo en octubre de 2020, en el contexto de la construcción de una vivienda en Camarones. Durante las obras, se encontraron osamentas humanas que motivaron la intervención de la policía local y un grupo de arqueólogos del IDEAus-CONICET. Al analizar los restos, los especialistas determinaron que se trataba de dos individuos jóvenes que habían sido enterrados con una diferencia de aproximadamente 400 años. El primero, un niño de entre 8 y 9 años, datado en alrededor de 10.210 años, y el segundo, un adolescente de aproximadamente 14 años, cuya antigüedad se estima en 10.800 años.

Uno de los hallazgos más sorprendentes fue la presencia de objetos asociados con el entierro, que incluían piedras de color rojo y unas cincuenta cuentas fabricadas con huesos de aves, las cuales podrían haber sido utilizadas como collares o adornos. Esta evidencia sugiere que las comunidades que habitaban la región practicaban rituales funerarios complejos y tenían un profundo conocimiento de los recursos naturales disponibles en su entorno. La inclusión de estos adornos en el proceso de enterramiento indica un grado significativo de simbolismo y creencias espirituales en estas sociedades primitivas.

Además, los análisis realizados sobre los restos óseos revelaron que la dieta de estos niños estaba compuesta principalmente de productos del mar, como peces y mariscos. Este aspecto es crucial, ya que demuestra que los antiguos pobladores de Camarones no eran simples nómadas, sino que habían desarrollado un estilo de vida sedentario en la costa, aprovechando los recursos marítimos de manera sostenible y estable. Este hallazgo pone en duda las ideas preconcebidas sobre los patrones migratorios y de asentamiento de las primeras culturas en la Patagonia.

Este descubrimiento se erige como la evidencia más antigua de la ocupación humana en la costa atlántica de la Patagonia, marcando un hito en la arqueología de la región. Hasta la fecha, los restos humanos más antiguos encontrados en esta área databan de aproximadamente 7.000 años, y no exhibían signos de rituales tan elaborados ni un uso intensivo de los recursos marinos. Este nuevo hallazgo abre un abanico de posibilidades para futuras investigaciones y replantea las teorías sobre la vida y las costumbres de las sociedades que habitaron esta parte del mundo hace miles de años.

La intervención arqueológica en el sitio se llevó a cabo en tres fases, desde noviembre de 2020 hasta marzo de 2022. Durante este tiempo, los restos fueron cuidadosamente preservados en el lugar mediante estructuras de madera y plástico, asegurando su protección mientras se realizaban las excavaciones controladas. Este enfoque meticuloso permitió a los investigadores llevar a cabo un análisis detallado del sitio y de los artefactos asociados, contribuyendo a una mejor comprensión de la historia humana en la Patagonia.