Un insólito y peligroso incidente tuvo lugar en la zona sur de Rosario, donde un hombre de 47 años, conocido como Juan G., sufrió un accidente al caer en un pozo que se abrió en el patio de su casa. Este episodio, que movilizó a equipos de emergencia durante varias horas, ocurrió el lunes cerca del mediodía en el pasaje de Ayacucho al 2900, y pone de manifiesto la urgencia de revisar la infraestructura de las viviendas en la ciudad, especialmente en áreas donde la erosión del suelo puede generar situaciones de riesgo.
El pozo en cuestión, que tenía un diámetro de aproximadamente un metro en la superficie, mostraba signos evidentes de desmoronamiento en su interior, alcanzando hasta tres metros de ancho en la zona donde se había acumulado agua, a unos dos metros de profundidad. Este tipo de situaciones no solo representa un peligro para quienes habitan la vivienda, sino que también puede afectar a los vecinos, ya que la inestabilidad del terreno puede promover la formación de nuevos pozos o hundimientos en la zona circundante.
Cuando los equipos de Bomberos Zapadores y del Cuartel Central llegaron al lugar, se encontraron con un panorama complicado. La víctima, a pesar de estar consciente y orientada, no podía mover los brazos debido a un intenso dolor en los hombros. La distancia de aproximadamente treinta metros desde el acceso a la vivienda complicó aún más el rescate, lo que obligó a los rescatistas a actuar con cautela para evitar agravar la situación del hombre atrapado.
El procedimiento de rescate se inició a las 12:48, y los rescatistas implementaron un sistema de trípode y poleas para descender y elevar a Juan G. Este método fue seleccionado para minimizar el riesgo de colapso del pozo y garantizar una extracción segura. Durante el rescate, los bomberos trabajaron incansablemente en estabilizar los bordes del pozo, un paso crítico para salvaguardar tanto al hombre como a los rescatistas involucrados en la operación.
Con el objetivo de asegurar la integridad de todos los involucrados, se priorizó la estabilización del área antes de intentar la extracción. Finalmente, tras un arduo trabajo, Juan G. fue rescatado y recibió atención médica en el lugar antes de ser trasladado a un centro de salud para una evaluación más detallada. Este tipo de rescates pone de relieve la importancia de contar con personal capacitado y la necesidad de equipamiento adecuado en situaciones de emergencia, especialmente cuando se trata de rescates en terrenos inestables.
Además del personal de bomberos, el operativo contó con la colaboración del Servicio Integrado de Emergencias Sanitarias (SIES) y una empresa privada de emergencias. También estuvieron presentes efectivos de la Policía y del Comando Radioeléctrico, quienes jugaron un rol fundamental en la coordinación del rescate y el traslado de la víctima. Este suceso resalta no solo la capacidad de respuesta de los equipos de emergencia, sino también la necesidad de tener un enfoque preventivo en la gestión de riesgos asociados a la infraestructura urbana, particularmente en zonas propensas a deslizamientos y hundimientos.
Este episodio no es un caso aislado en Rosario, donde la infraestructura de muchas viviendas se ve comprometida por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento adecuado. La situación del pozo en el patio de Juan G. es una llamada de atención para los propietarios de viviendas y para las autoridades locales sobre la necesidad de realizar inspecciones regulares y tomar medidas preventivas que aseguren la seguridad de los vecinos y eviten accidentes similares en el futuro.



