Hoy se cumplen 40 años del último paso del cometa Halley cerca de la Tierra, un evento astronómico que se repite cada 75 años. Durante su acercamiento en febrero de 1986, a 63 millones de kilómetros de nuestro planeta, los avances tecnológicos de la época permitieron realizar un estudio exhaustivo del cometa, revelando detalles cruciales sobre su composición y estructura. Se determinó que el Halley está compuesto por una mezcla de hielo, monóxido de carbono, metano y polvo estelar. Su núcleo, que mide aproximadamente 11 kilómetros de largo por 5 de ancho, puede alcanzar velocidades de hasta 54,55 kilómetros por segundo cuando se aproxima al Sol.

El cometa Halley es célebre no solo por su periodicidad y la posibilidad de observarlo a simple vista, sino también por ser el primer cometa fotografiado desde una nave espacial en 1986. Su nombre rinde homenaje al astrónomo británico Edmond Halley, quien, utilizando los principios de gravitación y movimientos planetarios de Isaac Newton, pudo predecir su regreso. En 1705, Halley identificó que varios cometas observados en los años 1531, 1607 y 1682 compartían características orbitales, lo que lo llevó a concluir que se trataba del mismo objeto. Predijo su regreso para 1758, un evento que se concretó, aunque él no pudo ser testigo, ya que había fallecido 14 años antes.

A lo largo de los siglos, el cometa Halley ha estado rodeado de mitos y leyendas. Su aparición en el cielo ha sido asociada a presagios y eventos desastrosos. Un ejemplo notable fue en 1066, cuando el avistamiento del cometa precedió a la famosa batalla de Hastings, interpretándose como un mal augurio para los normandos. Sin embargo, el paso del Halley en 1910 generó una conmoción sin precedentes, ya que se difundió la creencia de que podría provocar el fin del mundo. En mayo de ese año, se esperaba su cercanía a solo 400.000 kilómetros de la Tierra. El astrónomo francés Camille Flammarion, conocido tanto por su prestigio científico como por sus inclinaciones espiritistas, proclamó que la cola del cometa, compuesta por gases tóxicos, podría acabar con la vida en el planeta. Las advertencias de Flammarion sembraron el temor en la población, marcando un episodio memorable en la historia de la astronomía y la cultura popular.