Este lunes, en el marco de las festividades de San Fermín, los toros de la ganadería Miura protagonizaron un séptimo encierro marcado por su rapidez y la ausencia de heridos. La carrera, que se desarrolló en un tiempo de 2 minutos y 34 segundos, comenzó puntualmente a las 8 de la mañana en el penúltimo día de las fiestas, tras los tradicionales cánticos en Santo Domingo. Los animales, en un grupo compacto, se dirigieron desde los corrales con un cabestro a la cabeza, lo que contribuyó a mantener un orden inusual en este tipo de eventos.

A lo largo del recorrido, los seis toros se mantuvieron muy juntos, lo que hizo que la carrera resultara más limpia en comparación con otros encierros. En particular, el hecho de que uno de los astados cayera en la calle Mercaderes, pero se levantara rápidamente para seguir, fue un reflejo de la dinámica de la jornada. A pesar de la velocidad, el número de corredores fue menor debido a la multitudinaria presencia del fin de semana anterior, lo que permitió que las caídas fueran menos frecuentes.

La manada avanzó velozmente a través de la plaza del Ayuntamiento y la calle Mercaderes, donde se vivieron momentos de gran expectativa. Uno de los toros, tras caerse, rápidamente se reincorporó y continuó la carrera, manteniendo la emoción entre los mozos que corrían muy cerca de ellos. Esta sincronización entre los toros y los corredores generó un espectáculo visual que atrajo la atención de los presentes.

En la curva de Mercaderes, los cinco toros que lideraban el encierro tomaron velocidad al ingresar a la emblemática calle Estafeta. Acompañados por el cabestro, los astados lograron mantener un ritmo constante, lo que permitió a los mozos disfrutar de una experiencia emocionante. La cercanía entre toros y corredores fue palpable, y muchos lograron captar la esencia del evento corriendo en paralelo a los animales.

A medida que avanzaban, los toros cruzaron la zona de Telefónica y el callejón, donde se registraron momentos de tensión. Las astas de los toros rozaron a varios participantes, y algunas caídas fueron inevitables, pero sin consecuencias graves. Al llegar a la Plaza de Toros, se produjo un pequeño desorden a la entrada, aunque la situación fue controlada rápidamente por los organizadores.

Finalmente, los seis toros de Miura completaron una vuelta al ruedo antes de entrar en los chiqueros, lo que es un comportamiento poco común. Sin embargo, lograron ingresar a los corrales de la Plaza con la asistencia de los dobladores, sin que se registraran incidentes significativos en el coso pamplonés, que contaba con un nutrido número de corredores. Esta tarde, a partir de las 18:30 horas, los toros serán lidiados por los diestros Manuel Escribano, Pepe Moral y Jesús Enrique Colombo, prometiendo otro espectáculo emocionante en el marco de estas tradicionales fiestas.