En un contexto donde el alquiler de viviendas se ha vuelto un tema candente en la sociedad argentina, surgen numerosas interrogantes sobre las responsabilidades de propietarios e inquilinos. Recientemente, un debate en un programa de televisión puso de manifiesto esta problemática, centrándose en los gastos que cada parte debe afrontar. A partir de un caso viral que involucró a un propietario y su inquilino por una cañería tapada, el especialista en derecho, Sergio Mohadeb, expuso las diferentes obligaciones que establece la ley en relación con los alquileres.
La primera premisa que subrayó Mohadeb es que el propietario tiene la obligación de entregar el inmueble en condiciones habitables. Esto implica que el departamento debe contar con todas las instalaciones en buen estado, incluyendo la red de gas, agua y electricidad. De acuerdo al abogado, la responsabilidad recae mayormente sobre el propietario, ya que muchos de los conflictos que llegan a los tribunales están relacionados con problemas de seguridad, como la pérdida de gas o la presencia de monóxido de carbono. En este sentido, se enfatiza la importancia de que el propietario realice una revisión exhaustiva de todas las instalaciones antes de alquilar la unidad.
Sin embargo, aunque el dueño es responsable de lo estructural, Mohadeb también aclaró que los costos de mantenimiento diario recaen sobre el inquilino. Por ejemplo, si se presenta un problema menor como la destapación de una cañería, este gasto deberá ser asumido por quien reside en el inmueble. Es relevante destacar que el contrato de alquiler juega un papel crucial en la determinación de quién cubre qué gastos, ya que actualmente existe más flexibilidad para que las partes negocien y establezcan cláusulas específicas en sus acuerdos.
En cuanto a situaciones en las que un inquilino causa daños a la propiedad, Mohadeb fue claro al afirmar que, si el inquilino rompe un caño por negligencia, deberá hacerse cargo de los costos de reparación. Esta aclaración pone de relieve la importancia de que ambas partes mantengan una comunicación transparente y realista sobre sus responsabilidades durante el alquiler. Por otra parte, también se abordó la problemática de los ruidos molestos y las obras en edificios. Según el abogado, la ley establece que debe existir una “normal tolerancia” entre vecinos, aunque esta tolerancia puede ser interpretada de diferentes maneras dependiendo del contexto social y cultural.
En este sentido, Mohadeb citó ejemplos cotidianos, como el uso de parrillas en los balcones, donde el asado forma parte de la vida argentina. Si bien un poco de humo ocasional es aceptable, el abogado advirtió que si esto se convierte en una práctica constante, el vecino afectado tiene derecho a presentar un reclamo. Respecto a las obras en los edificios, afirmó que, si se cuentan con los permisos necesarios y se respetan los horarios establecidos, los residentes deben aceptar las molestias temporales. Sin embargo, realizar trabajos ruidosos a altas horas de la noche es ilegal y puede acarrear acciones legales por parte de los vecinos.
El tema de las mascotas también fue parte del debate, dado que cada vez más inquilinos desean vivir con sus animales. Mohadeb destacó que, conforme a la legislación vigente, las mascotas son consideradas parte de la familia, y por lo tanto, no se les puede prohibir tenerlas, aunque algunos reglamentos internos de edificios puedan establecer restricciones. Esta perspectiva refleja un cambio en la forma en que se concibe la convivencia en los espacios urbanos, priorizando el bienestar de las familias, incluidos sus animales.
Finalmente, en lo que respecta a la devolución del depósito y los daños mayores, el abogado explicó que el depósito debe ser restituido si no hay deudas pendientes y si el inmueble se entrega en buen estado. En caso de que el inquilino se retire antes de tiempo, deberá cumplir con la penalidad estipulada en el contrato. Si el monto del depósito no es suficiente para cubrir los daños ocasionados, se activará la fianza y se evaluará la responsabilidad del inquilino. En situaciones donde los daños son de gran magnitud, el conflicto podría resolverse en los tribunales, mientras que en casos menores, el propietario podría optar por asumir la pérdida o recurrir a un seguro. Así, el marco legal establece pautas claras, pero la comunicación y el entendimiento entre ambas partes son clave para evitar malentendidos y conflictos.



