La escolarización de más de 25.000 chicos quedó en riesgo después del terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el último fin de semana la isla indonesia de Flores, advirtió Plan International. La organización señaló que el impacto del sismo interrumpió las clases de miles de menores y afectó a cientos de establecimientos educativos.

Según las evaluaciones preliminares de la Unidad de Escuelas Seguras del Secretariado Nacional, 512 centros educativos sufrieron daños. De ese total, 166 escuelas presentan daños graves y fueron afectadas 478 aulas, de acuerdo con el relevamiento difundido por la ONG.

“En una emergencia, la infancia no puede perder su derecho a aprender. Cuando una escuela queda dañada hay que buscar alternativas para que las clases continúen. Si el terremoto golpea a la vez al alumnado y al profesorado, ambos necesitan apoyo, y las reparaciones tienen que empezar cuanto antes”, afirmó Dini Widiastuti, directora ejecutiva de Plan International en Indonesia.

La organización humanitaria trabaja desde el primer día en varias de las zonas afectadas de Flores para atender las necesidades de la población superviviente, con especial foco en la infancia y en los grupos en situación de mayor vulnerabilidad. Como parte de esa intervención, realizó evaluaciones rápidas y distribuyó cientos de lotes de ayuda de emergencia en distintos puntos de evacuación de Manggarai, Manggarai Oriental, Nagekeo, Ngada y Sikka.

Los elementos entregados incluyen agua potable, alimentos, kits de higiene familiar, productos de higiene menstrual y materiales de cobijo de emergencia. Plan International también remarcó la necesidad de sostener alternativas educativas y avanzar con la reparación de las escuelas dañadas para que los chicos puedan retomar el aprendizaje.