Un avión de carga de UPS estuvo a punto de protagonizar un grave accidente en el Aeropuerto Internacional Muhammad Ali de Louisville, Kentucky, en la madrugada del martes. La aeronave, un Boeing 767 proveniente de Atlanta, se vio forzada a abortar su aterrizaje al detectar la presencia de otro avión, un SKQ-25, en la pista. Este incidente, que podría haber tenido consecuencias catastróficas, se produjo solo cinco meses después de un trágico choque en el mismo aeropuerto que dejó 14 muertos.

La situación se volvió crítica cuando el controlador de tráfico aéreo, al percatarse de la inminente colisión, gritó desesperadamente: “¿Qué está haciendo?”. En un intento por evitar lo peor, le ordenó al SKQ-25 que detuviera su avance y alertó al piloto de UPS para que realizara una maniobra de evasión. La grabación de las comunicaciones de la red de monitoreo aeronáutico LiveATC, difundida por medios locales, muestra la angustia en la voz del controlador mientras intentaba gestionar la emergencia.

El procedimiento conocido como go-around se implementó en este tipo de situaciones, permitiendo que el avión de carga ganara altitud y evitara un aterrizaje en condiciones inseguras. Michelle Polk, representante de UPS, elogió la actuación de la tripulación, destacando que ejecutaron la maniobra de forma excepcional. Aunque no se precisó la distancia que separó a ambas aeronaves, la Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó que se mantuvo la separación adecuada, lo que evitó el desastre.

Este suceso se produce en un contexto de alta actividad en el aeropuerto de Louisville, que alberga el hub logístico Worldport de UPS, el más grande del mundo. Diariamente, se procesan alrededor de 2 millones de paquetes en esta infraestructura, que tiene una capacidad máxima de 416.000 envíos por hora. Además, UPS se posiciona como el mayor empleador privado de la región, con una plantilla de aproximadamente 20.000 trabajadores.

El temor entre los empleados y las autoridades del aeropuerto ha crecido desde la reciente tragedia en la que un avión de carga estalló tras despegar. En ese incidente, tres tripulantes y 11 personas en tierra perdieron la vida cuando la aeronave, cargada de combustible, no logró despegar adecuadamente y se estrelló contra comercios aledaños. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) informó que el avión solo alcanzó una altitud de 9 metros antes de perder un motor, lo que desencadenó la tragedia.

El impacto de este nuevo incidente en el aeropuerto de Louisville es significativo, ya que revivió el doloroso recuerdo de la catástrofe anterior. Las autoridades aeroportuarias están bajo presión para garantizar la seguridad en un entorno de alta demanda y flujo constante de aeronaves. La reciente experiencia ha llevado a un aumento en la vigilancia y protocolos de seguridad, en un esfuerzo por prevenir futuros episodios que puedan poner en riesgo vidas.

En conclusión, la rápida reacción del piloto y la coordinación del personal de tráfico aéreo evitaron lo que podría haber sido un accidente devastador. Sin embargo, la comunidad aeroportuaria de Louisville sigue lidiando con las secuelas de un pasado reciente trágico, lo que subraya la importancia de mantener los más altos estándares de seguridad en las operaciones aéreas. Este tipo de incidentes resalta la complejidad y los peligros inherentes a la aviación comercial, especialmente en un hub tan activo como el de UPS en Louisville.