A lo largo de los años, ha sido común que los padres elijan el nombre de sus hijos en función de la festividad de los santos que se conmemoran en el calendario. Esta tradición persiste especialmente en las comunidades católicas y ortodoxas, donde es habitual felicitar a quienes llevan el nombre del santo correspondiente. Las “Mañanitas”, una canción popular, resalta esta costumbre al recordar el día del santo como motivo de celebración.
El término 'onomástico' se refiere al día en que se honra a un santo en particular. Aunque muchas personas tienden a confundirlo con el cumpleaños, es importante aclarar que el onomástico se relaciona exclusivamente con los nombres que aparecen en el santoral. Este listado incluye no solo a los santos canonizados, sino también a aquellos hombres y mujeres que, a través de sus acciones y su moralidad, han sido reconocidos por su conexión con lo divino.
En el santoral de hoy, 10 de marzo, se recuerda a Ana-Eugenia Milleret, una figura notable nacida en 1817 en Metz, Francia. Proveniente de una familia burguesa, Ana-Eugenia fue educada en un entorno que fomentó su sensibilidad y deseo de servir al prójimo. A lo largo de su vida, enfrentó diversas adversidades, incluyendo la pérdida de seres queridos y problemas de salud, pero su educación y carácter la llevaron a desarrollar un profundo compromiso espiritual con la Iglesia, culminando en una vida de dedicación y entrega a los valores cristianos.



