El barrio de Núñez se caracteriza por ser uno de los puntos de mayor actividad en la ciudad de Buenos Aires, albergando lugares icónicos como el estadio de River Plate, la Ciudad Universitaria de la UBA, el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD) y el Parque de la Memoria. Este conglomerado de instituciones ha llevado a un incremento notable en el flujo de personas y vehículos, pero la infraestructura vial existente no ha estado a la altura de las circunstancias. En este sentido, el viejo Puente Labruna, que conecta esta zona con las avenidas Lugones y Cantilo, ha operado con un solo carril por sentido, un diseño que ha demostrado ser absolutamente insuficiente frente a la creciente demanda de movilidad.
A partir del viernes 29 de mayo, se dará inicio a una nueva etapa en la movilidad de Núñez con la apertura de la primera fase del renovado Puente Labruna. Esta obra, que se espera que transforme la conectividad en la zona, aumentará la capacidad del cruce al incorporar dos carriles por sentido, lo que representa una mejora significativa en la circulación. La intervención, llevada a cabo por el Ministerio de Movilidad e Infraestructura a través de Autopistas Urbanas S.A. (AUSA), contempla la construcción de un puente adicional que funcionará como mano hacia el río, facilitando un tránsito más fluido entre los puntos neurálgicos del barrio.
La puesta en marcha de esta nueva fase del puente no solo se limita al incremento del espacio vehicular, sino que también implica una reconfiguración integral del sistema de tránsito en los alrededores. Las avenidas Udaondo y Campos Salles experimentarán un cambio en su sentido de circulación, una medida que busca optimizar la movilidad y adaptarse al nuevo diseño vial. Además, las líneas de colectivo 28 y 42 ajustarán sus recorridos, contribuyendo así a una mayor eficiencia en el transporte público. Para asegurar una transición ordenada, se desplegarán aproximadamente 15 agentes de tránsito en la zona desde el primer día.
El jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri, subrayó la importancia de este proyecto, afirmando que se trata de una obra esencial no solo para mejorar la movilidad urbana, sino también como un símbolo de la intención de la Ciudad de reconectarse con el río y optimizar las condiciones para los ciudadanos. En un contexto donde la infraestructura debe evolucionar al ritmo del crecimiento urbano, esta obra se presenta como un paso crucial para enfrentar los desafíos de la congestión y mejorar la calidad de vida de los vecinos.
La nueva organización vial establecerá que la avenida Udaondo funcione como una vía de sentido único hacia Avenida Libertador, mientras que Campos Salles se convertirá en el acceso hacia Lugones desde el mismo punto. Se implementará un semáforo en este cruce, facilitando los giros a la izquierda en dirección al centro. Este esquema de par vial busca no solo ordenar el tránsito, sino también disminuir los conflictos en los cruces y proporcionar una conexión más directa con la autopista Lugones.
El ministro de Movilidad e Infraestructura, Pablo Bereciartua, destacó que esta reconfiguración no solo se limita a cambios en la dirección del tránsito, sino que también simplifica los accesos y egresos del Puente Labruna, aumentando así la capacidad vehicular en una de las zonas más concurridas de la ciudad. Estas modificaciones se presentan como una respuesta efectiva a la necesidad de mejorar el flujo vehicular y garantizar un desplazamiento más ágil para los miles de usuarios que transitan diariamente por esta área.
En conclusión, la apertura de la primera etapa del nuevo Puente Labruna y los cambios viales asociados representan un avance significativo en la infraestructura de transporte de Núñez. A medida que la ciudad continúa creciendo, estas iniciativas son cruciales para garantizar que la movilidad se adapte a las exigencias contemporáneas, contribuyendo así a una mejor conectividad y una experiencia más positiva para todos los usuarios de la vía pública.



