En el contexto actual, Mavi Doñate, corresponsal de TVE en París, expresa una profunda reflexión sobre la necesidad de revivir y comprender la historia de España, especialmente en relación a los traumas provocados por la Guerra Civil. Su reciente obra, 'Cuéntame el olvido', surge del deseo de abordar el silencio que durante años ha ensombrecido las narrativas de los perdedores en este conflicto. Doñate sostiene que "hay un hambre de saber nuestra historia", un deseo que se manifiesta en la búsqueda de verdades ocultas y en el reconocimiento de las injusticias del pasado.
La autora destaca que, tras décadas de silencio, ahora existe una madurez democrática suficiente para mirar al pasado sin temor y abordar las heridas que aún persisten en la sociedad. "Conocer nuestra historia no es solo abrir viejas heridas, sino una forma de evitar que los errores del pasado se repitan", señala. Su libro se convierte en un vehículo para la memoria colectiva y el entendimiento, y Doñate estará firmando ejemplares en la próxima Feria del Libro de Zaragoza, su ciudad natal, donde espera conectar con lectores ansiosos de historias compartidas.
El origen de 'Cuéntame el olvido' se remonta a la entrega de un cuaderno por parte de la abuela de Doñate, un documento fechado en 1980 que contiene las memorias de su abuelo, quien fue encarcelado por el régimen franquista. En este diario, se relatan las penurias sufridas durante los años de prisión, desde 1937 hasta 1942, tras haber sido acusado por vecinos de su propio pueblo. La historia de su abuelo es un testimonio desgarrador que refleja la brutalidad de la represión, incluyendo el proceso judicial que casi le cuesta la vida. Su condena inicial de 30 años fue reducida a cuatro años y dos meses gracias a la ley de amnistía de 1941.
Doñate describe su obra como una "radiografía de las cárceles franquistas", donde la vida humana era desprovista de valor, y donde los prisioneros enfrentaban condiciones extremas de miseria, violencia y sufrimiento. Aunque tuvo el diario en su poder durante años, fue en París, durante su labor como periodista, que se enfrentó realmente a su contenido y comprendió el horror que allí se relataba. Este descubrimiento personal coincidió con su interacción con descendientes de exiliados españoles, lo que la llevó a reflexionar sobre cómo estas historias han llegado a las nuevas generaciones.
A lo largo de su investigación, Doñate ha encontrado tanto apoyo como resistencia en su búsqueda de la verdad, recibiendo mensajes de personas que han agradecido su esfuerzo por visibilizar estas historias. Sin embargo, también ha enfrentado reticencias de quienes argumentan que es mejor no remover el pasado. A pesar de esto, la autora se muestra optimista y entusiasmada por la recepción de su libro, que ha generado interés e incluso le ha valido la invitación a ser pregonera de las fiestas de su pueblo.
La historia de su abuelo, enfatiza Doñate, no es un caso aislado. Existe un vasto número de abuelos que, para quienes la guerra civil no terminó en 1939, sus vivencias siguen siendo parte de la memoria colectiva. Su libro ha abierto la puerta a que muchas personas se animen a compartir sus propias historias, aunque reconoce que el volumen de relatos que recibe es abrumador. Según Doñate, durante 40 años, una única narrativa, la de los vencedores, dominó el relato histórico, y el silencio que se impuso pudo haber sido funcional durante la Transición, pero hoy plantea serias interrogantes sobre la necesidad de reconciliarse con el pasado y dar voz a todos los que fueron silenciados.
La obra de Mavi Doñate se presenta, por lo tanto, no solo como un relato personal, sino como un llamado a la reflexión y a la acción para que las nuevas generaciones comprendan su historia y, a través de ella, construyan un futuro más consciente y justo.



