En la tarde de este Sábado Santo, la plaza de Santa Ana en Valladolid se convirtió en el escenario de un evento religioso que congregó a miles de personas, entre vallisoletanos, turistas y devotos. El solemne traslado del 'Cristo Yacente', una emblemática imagen creada por el reconocido escultor Gregorio Fernández, marcó el acto culminante de la jornada, bajo un cielo despejado y temperaturas que alcanzaron los 21 grados. Esta tradición es parte integral de la Semana Santa en la ciudad, un periodo que despierta fervor y devoción en la comunidad.
El traslado del 'Cristo Yacente' comenzó con un ligero retraso alrededor de las 18:50 horas, cuando la imagen fue retirada del Monasterio de San Joaquín y Santa Ana. Los cofrades, responsables del transporte de la imagen, la llevaron a hombros, acompañados por la custodia del Ejército, lo que aportó un carácter solemne al acontecimiento. La atmósfera estaba impregnada de un profundo respeto, con un cortejo que se desarrolló en un silencio casi reverencial, interrumpido únicamente por el sonido de los tambores que marcaban el ritmo del paso de la procesión.
La presencia del 'Cristo Yacente', que es la imagen titular de la Cofradía del Santo Entierro, estuvo complementada por la aparición de la Virgen de la Soledad, otra imagen venerada que data del siglo XVIII. Este momento fue especialmente emotivo, ya que simbolizó el reencuentro entre la madre y el cuerpo sin vida de su hijo, un acto que evocó la profunda conexión emocional que la comunidad mantiene con estas representaciones religiosas. La imagen de la Virgen, de autor anónimo, también se destaca por su relevancia en la tradición local, lo que la convierte en un ícono de la Semana Santa.
Durante el recorrido, que incluyó la plaza Santa Ana, María de Molina, Héroes del Alcántara y Zuñiga, los presentes pudieron vivir una experiencia de recogimiento y reflexión. Al llegar de nuevo a la plaza de Santa Ana, el consiliario ofreció un acto de oración y meditación, invitando a los fieles a reflexionar sobre el significado del sacrificio y la redención. Este tipo de ceremonias son fundamentales para la comunidad, ya que fortalecen los lazos sociales y el sentido de pertenencia entre los participantes.
Históricamente, el traslado del 'Cristo Yacente' ha sido programado en 33 ocasiones a lo largo de la Semana Santa vallisoletana, aunque ha sido suspendido en cinco de ellas, incluyendo las de los próximos años 2024 y 2025. Esta tradición, que se remonta a 1931, ha ido consolidándose a lo largo de las décadas, convirtiéndose en una de las muestras más emblemáticas de la cultura y la religiosidad en Valladolid, atrayendo a más personas cada año.
Los miembros de la Cofradía del Santo Entierro, que visten con túnicas de terciopelo negro y llevan capirotes correspondientes, son los encargados de perpetuar esta tradición. Su sede en el Monasterio de San Joaquín y Santa Ana no solo les brinda un espacio de reunión, sino que también es un símbolo de su compromiso con la preservación de esta rica herencia cultural. Con el 'Cristo Yacente', que se estima fue creado entre 1631 y 1636, la comunidad no solo rinde homenaje a su historia, sino que también reafirma su identidad y su fe en cada Sábado Santo.



