**Crisis humanitaria en Nicaragua: el éxodo más grande de su historia**
Desde abril de 2018, aproximadamente 838.363 nicaragüenses han sido forzados a abandonar su país, lo que representa un 11,8% de la población total, calculada en 7,09 millones de habitantes. Este alarmante dato fue revelado por el Colectivo Nicaragua Nunca Más, una ONG compuesta mayormente por activistas nicaragüenses exiliados, que tiene su sede en Costa Rica. Este éxodo masivo se produce en el contexto de una profunda crisis sociopolítica que ha sumido a Nicaragua en un estado de inestabilidad y represión.
La ONG ha señalado que la migración forzada de nicaragüenses es una de las consecuencias más graves de la crisis de derechos humanos que se ha intensificado desde la llegada al poder de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Desde el inicio de estos conflictos, miles de personas han enfrentado la represión estatal, la persecución política y la clausura de espacios cívicos, llevándolos a buscar refugio en países vecinos y más allá. En el marco del Día Mundial de las Personas Refugiadas, el Colectivo hizo un llamado urgente a los gobiernos, organizaciones internacionales y comunidades de acogida para que brinden protección integral a los desplazados.
Un aspecto destacado en el informe es la situación en Costa Rica, que ha recibido a una gran parte de los nicaragüenses que han huido de su país. Según datos de ACNUR, al 31 de octubre de 2025, Costa Rica albergaba a 207.456 personas bajo protección internacional, siendo el 85% de ellas de origen nicaragüense. Este fenómeno ha generado una serie de desafíos humanitarios y sociales, donde las familias se ven separadas y los defensores de derechos humanos, así como periodistas, enfrentan amenazas constantes.
El Colectivo Nicaragua Nunca Más también recordó a aquellos exiliados que han perdido la vida o han sido víctimas de ataques en Costa Rica, como el caso del exmarine Roberto Samcam y el activista Joao Maldonado. Estos incidentes subrayan la necesidad de que la protección internacional vaya más allá de la mera acogida, e incluya medidas efectivas de seguridad, investigación y acompañamiento para aquellos que se encuentran en riesgo.
Las recomendaciones del Colectivo son claras: instan a Costa Rica y a otros países que acogen a nicaragüenses a fortalecer los mecanismos de protección, acelerar los trámites de refugio y regularización, y asegurar el acceso a servicios básicos como salud, educación y trabajo. Además, enfatizan la importancia de investigar los ataques a exiliados y reconocer la naturaleza transnacional de la persecución que sufren, lo que requiere una respuesta coordinada y solidaria por parte de la comunidad internacional.
Por último, la ONG hizo un llamado a organismos como ACNUR, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y la ONU, para que mantengan a Nicaragua en el centro de la agenda global de derechos humanos y protección. La crisis en Nicaragua no muestra signos de mitigación, y la comunidad internacional debe actuar con premura para asegurar que quienes huyen de la represión tengan la asistencia y el apoyo que necesitan en su búsqueda de una vida digna y segura.



