Un fenómeno meteorológico inesperado desató una intensa lluvia en Mar del Plata que, en apenas siete minutos, inundó varias áreas del sur de la ciudad, dejando a su paso calles anegadas y automóviles cubiertos por el agua. Los sectores más afectados fueron Punto Mogotes, el área portuaria y la Avenida Juan B. Justo, donde la repentina precipitación interrumpió la vida cotidiana de residentes y conductores. Ante esta situación, las autoridades locales reaccionaron rápidamente para mitigar los efectos de esta tormenta.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) había emitido un alerta en horas de la tarde, poco después de las 14:30, indicando la posibilidad de lluvias intensas junto con ráfagas y la eventual caída de granizo. El aviso, que tenía una duración estimada de una hora, generó preocupación entre los vecinos, quienes comenzaron a prepararse ante la previsión de un clima adverso. A pesar de que se anticiparon vientos fuertes, este fenómeno no se materializó, lo que evitó daños mayores en la infraestructura de la ciudad.

Las recomendaciones del SMN fueron claras y apuntaron a salvaguardar la integridad de la población. Se instó a los habitantes a asegurar objetos que pudieran volar debido al viento, así como a evitar refugiarse bajo marquesinas, árboles o letreros publicitarios. Además, se aconsejó permanecer en espacios cerrados como casas y edificios públicos, desconectar aparatos eléctricos y mantener distancia de cualquier fuente de electricidad en caso de que el agua ingresara a las viviendas.

El aviso del SMN se complementó con una alerta amarilla por tormentas que ya estaba vigente para esa misma noche, lo que encendió las alarmas en los servicios de emergencia. Defensa Civil y el SAME recordaron a la población que podían comunicarse a los números de emergencia 103 y 107 ante cualquier eventualidad, facilitando así la respuesta ante situaciones de riesgo, especialmente en zonas propensas a inundaciones.

Mientras las brigadas de emergencia trabajaban para restablecer la circulación vehicular y atender a los afectados, las calles de Mar del Plata se convirtieron en un escenario insólito. Según informaron medios locales, algunos jóvenes decidieron salir a la calle con kayaks, surcando las aguas que habían cubierto la cuadra en el barrio Peralta Ramos Oeste. En otra parte de la ciudad, un joven utilizó un gomón, mientras que otros optaron por tablas de surf, creando un ambiente festivo inesperado en medio de la adversidad.

El impacto de la lluvia fue especialmente notorio en aquellos sectores que tradicionalmente sufren con anegamientos, poniendo de relieve la necesidad de un plan de infraestructura que contemple estos fenómenos climáticos cada vez más frecuentes. La rápida respuesta de los servicios de emergencia y la solidaridad entre los vecinos se destacó como un punto positivo en medio de la crisis. Sin embargo, quedan interrogantes sobre la preparación de la ciudad para enfrentar eventos climáticos extremos en el futuro, un desafío que se vuelve cada vez más urgente en el contexto del cambio climático global.