La reciente ciclogénesis extratropical que azotó Mar del Plata ha dejado una estela de destrucción en la ciudad costera, afectando gravemente uno de sus íconos turísticos más reconocidos, el Torreón del Monje. Este fenómeno meteorológico, caracterizado por la rápida intensificación de un sistema de baja presión, provocó oleajes de hasta siete metros, generando daños significativos en la infraestructura y el entorno de este histórico edificio.
Los daños se reportaron principalmente en las instalaciones de un gimnasio y una hamburguesería ubicados en el mismo complejo que alberga al Torreón. Según fuentes locales, el impacto del agua fue tan severo que se rompieron vidrios, inundaron accesos y se arrastraron estructuras. Esta situación ha llevado a la suspensión temporal de las actividades comerciales en la zona, dejando a empleados sin trabajo y a los propietarios enfrentando pérdidas económicas considerables.
El episodio de tormenta alcanzó su clímax en los últimos cuatro días, y las imágenes que comenzaron a circular en redes sociales muestran un panorama desolador. Un usuario de Instagram capturó el momento en que el agua inundaba el interior del Torreón, dejando al mobiliario a la deriva. Este tipo de eventos climáticos extremos, que parecen volverse más frecuentes, plantean preguntas sobre la preparación de las ciudades costeras frente a fenómenos naturales de tal magnitud.
El gimnasio afectado anunció que permanecerá cerrado por tiempo indeterminado, debido a la gravedad de las inundaciones y los daños estructurales. Por su parte, la hamburguesería se vio forzada a implementar medidas de emergencia, como la colocación de barricadas improvisadas con mesas y paneles de madera, en un intento por frenar el avance del agua, aunque algunas de las estructuras no resistieron la fuerza del mar.
El Torreón del Monje, originalmente llamado Torre Belvedere, cuenta con una rica historia que se remonta a su construcción a principios del siglo XX. Diseñado por el arquitecto alemán Karl Nordmann y donado a la ciudad por el empresario Ernesto Tornquist, este emblemático edificio ha pasado por diversas transformaciones a lo largo de los años. En 1927, se le añadió una terraza al mar, convirtiéndose en un popular destino para el turismo local y regional. A pesar de su deterioro en décadas posteriores, la recuperación del edificio comenzó en 1979 bajo la dirección del empresario Domingo Parato, quien logró restaurar su esplendor y preservar su valor patrimonial.
La transformación del Torreón del Monje en un atractivo turístico ha sido reconocida oficialmente, y el lugar se ha convertido en un punto de encuentro tanto para marplatenses como para visitantes. A lo largo de los años, ha ofrecido no solo su impresionante vista al mar, sino también servicios las 24 horas, salones para eventos y una playa equipada. Sin embargo, el impacto de la ciclogénesis ha dejado en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura local ante fenómenos climáticos extremos, lo que plantea la necesidad de revisar y mejorar las políticas de prevención y respuesta ante desastres naturales.
El temporal no solo afectó al Torreón del Monje, sino que también impactó a gran parte de la Costa Atlántica, dejando a varios barrios, incluyendo Lomas de San Patricio, aislados debido a la acumulación de agua y los vientos intensos. Los vecinos de la zona han expresado su preocupación por la situación, denunciando que las condiciones se han vuelto insostenibles y reclamando asistencia urgente para resolver los problemas de accesibilidad y seguridad en sus comunidades. El desafío que enfrentan las autoridades es significativo, ya que deben equilibrar la necesidad de proteger el patrimonio histórico con la urgencia de atender a las necesidades de los ciudadanos afectados por el desastre.



