**El camino hacia el Derecho: un sueño que se renueva**

En una reciente aparición en el programa "Sería Increíble", la reconocida presentadora Lizy Tagliani reveló las razones que la impulsaron a inscribirse en la carrera de Derecho, poniendo de manifiesto la influencia del abogado Fernando Burlando y el recuerdo de su madre. Tagliani relató cómo su infancia, marcada por desafíos económicos, despertó en ella un profundo interés por la educación, convirtiéndose en un motor de cambio en su vida. A lo largo de su relato, la conductora compartió cómo sus vivencias personales moldearon su deseo de acceder a la universidad y la importancia de la educación como herramienta de transformación social.

Desde su niñez, Lizy Tagliani rememoró su curiosidad por el mundo académico, a pesar de las dificultades que enfrentaba. En una emotiva anécdota, recordó que acompañaba a su madre, quien trabajaba como mucama, y se sentía fascinada al ver a los estudiantes que llevaban carpetas en el colectivo. “Recuerdo que con mi mamá tomábamos el colectivo, y los sábados me llevaba a las casas de las patronas. Yo miraba a los chicos con sus carpetas y me preguntaba: ¿A dónde van?, y ella me respondía: ‘A la facultad’”, relató Tagliani, evidenciando cómo esa visión de la educación quedó grabada en su memoria desde muy pequeña.

El deseo de asistir a la facultad fue un sueño alentado por su madre, quien, a pesar de no haber tenido acceso a la educación formal, siempre fomentó la importancia del estudio. Tagliani recordó que su madre, con una fe inquebrantable en su potencial, le decía: “¿Por qué no vas a la facultad? Todos van a la facultad”. Esta afirmación se convirtió en un mantra que la acompañó a lo largo de su vida y que eventualmente la llevó a tomar la decisión de retomar sus estudios.

La chispa definitiva para que Lizy decidiera inscribirse en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora llegó durante una cena con Fernando Burlando. En esa conversación, Tagliani compartió su anhelo de estudiar y cómo había postergado esa meta. Burlando, con su característica insistencia, la desafió a dar el paso: “¿Por qué no estudias?”, le preguntó, animándola a no dejar que su edad fuese un impedimento. Este aliento resultó ser el empujón que necesitaba, llevándola a formalizar su inscripción en la carrera.

Al iniciar sus estudios, Tagliani enfatizó que su objetivo primordial no era necesariamente obtener un título, sino el deseo genuino de aprender. “No estoy apurada por sacar materias para ejercer, lo que quiero es aprender”, afirmó durante su participación en el programa. Se mostró consciente de que su camino sería gradual, avanzando “de a uno o de a dos” materias por cuatrimestre, un ritmo que se adapta a sus posibilidades y responsabilidades.

La falta de recursos económicos ha sido un factor que ha condicionado su proceso de aprendizaje, como ella misma señaló. Tagliani describió cómo, en sus primeros años, enfrentó dificultades para acceder a herramientas básicas de estudio, como subrayadores o materiales necesarios. Sin embargo, transformó esos obstáculos en oportunidades, desarrollando métodos alternativos para incorporar los contenidos, como prestar atención en las clases y participar activamente.

En el contexto de sus estudios, la conductora también recordó su experiencia en el CEN 101 de Adrogué, donde completó la secundaria nocturna junto a otros adultos que, por diversas razones, habían interrumpido su educación. “Es una oportunidad para personas como yo, que por trabajo o circunstancias personales tuvimos que dejar la escuela y luego volvimos”, reflexionó. El apoyo y la solidaridad entre compañeros en ese ámbito fueron cruciales para su desarrollo académico, creando un ambiente propicio para el aprendizaje y el esfuerzo conjunto.

A pesar de los desafíos, Tagliani subrayó que el deseo de aprender y superarse es lo que verdaderamente importa. “Si tenés ganas de estudiar, no importa cuántos años tengas, con la motivación se puede lograr cualquier cosa”, concluyó, convirtiéndose en un ejemplo inspirador para muchas personas que, al igual que ella, buscan retomar sus estudios y cumplir sus sueños.

Este relato de Lizy Tagliani no solo resalta su valentía y determinación, sino que también pone en evidencia la importancia de la educación en la vida de las personas, sirviendo como un recordatorio de que nunca es tarde para aprender y crecer.