En Los Ángeles, las sirenas que tradicionalmente se utilizaban para advertir sobre fenómenos naturales como tsunamis y tornados han adquirido un nuevo propósito: alertar a la comunidad sobre la inminente llegada de operativos migratorios. En las últimas semanas, diversas organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos migratorios han implementado alrededor de veinte dispositivos sonoros en zonas residenciales y comerciales.
Este desarrollo es un reflejo del clima de tensión que se ha intensificado desde el inicio de la presidencia de Donald Trump, período marcado por un aumento en las redadas migratorias. Ante esta situación, los defensores de los derechos de los inmigrantes han buscado formas innovadoras para proteger a los residentes, creando un sistema de alertas que permite advertir sobre la presencia de agentes de inmigración.
Ubicados en Highland Park, los dispositivos cuentan con un alcance de hasta 800 metros y son activados mediante aplicaciones móviles. Su diseño, similar al de un altavoz portátil, permite que la alarma se escuche en un amplio radio, brindando a los habitantes y comerciantes un tiempo valioso para resguardarse o evitar la exposición a las autoridades. Cada sirena tiene un costo aproximado de $70 y su financiación proviene de campañas en línea, aunque los organizadores reconocen que se necesitan más recursos para expandir y mantener esta iniciativa en el futuro.


