La conmovedora historia de tres hermanas de San Luis ha salido a la luz después de un silencioso sufrimiento que se extendió por tres décadas. Este relato emergió en 2018, durante un encuentro familiar en Córdoba, donde las mujeres decidieron hablar sobre los abusos sexuales que sufrieron en su infancia a manos de su padrastro. Hasta ese momento, cada una había enfrentado su dolor en soledad, pero una conversación sobre otro caso de abuso sirvió como catalizador para liberar un trauma que había permanecido oculto por tanto tiempo.

Carla, la más joven de las tres, fue la primera en compartir su experiencia. Durante su viaje a Córdoba para recibir su título de abogada, reveló a su familia que también había sido víctima de abusos. Este acto de valentía motivó a sus hermanas, Karina y Lorena, a abrirse sobre sus propias vivencias. “Nunca imaginé que ellas habían pasado por lo mismo. A partir de ese momento, nos sentimos más fuertes para enfrentar el pasado”, confesó Carla, recordando la mezcla de miedo y alivio que sintieron al compartir su dolor.

Impulsadas por su deseo de justicia, las hermanas buscaron apoyo en organizaciones que se especializan en ayudar a mujeres que han sufrido abusos sexuales en la infancia. En uno de estos grupos, se enteraron de un caso similar que involucraba a otra joven, lo que las llevó a identificar al agresor como el mismo hombre que había arruinado su niñez. Sin embargo, este hombre, de 62 años, ha intentado evitar que se lo mencione públicamente, argumentando que la exposición mediática ha afectado su salud mental. A pesar de su defensa, las hermanas continúan decididas a buscar justicia y romper el silencio que las había mantenido cautivas durante tanto tiempo.