La sonda Solar Orbiter, liderada por la Agencia Espacial Europea (ESA), atravesó una estructura curva con forma de S en el campo magnético del viento solar. Este fenómeno, conocido como “switchback”, fue analizado a partir de las partículas presentes en su interior, lo que permitió rastrear su origen hasta la superficie del Sol.

El hallazgo aporta información sobre el magnetismo solar, considerado un factor determinante en la generación de tormentas solares potencialmente peligrosas. El Sol posee un campo magnético intenso e inestable que, a través del viento solar, se extiende hacia el espacio siguiendo las líneas de campo.

El viento solar es una corriente continua de partículas cargadas y calientes, conocidas como plasma, que emana de la estrella. Durante su recorrido por el Sistema Solar, sus líneas magnéticas pueden retorcerse, romperse o plegarse sobre sí mismas, dando lugar a una dinámica que permite estudiar lo que ocurre en el Sol y en su entorno.

En 2022, la ESA había informado que Solar Orbiter detectó una anomalía de este tipo en el campo magnético del viento solar. Aunque los “switchbacks” habían sido observados con frecuencia cerca del Sol, los científicos todavía discutían cómo se formaban. Las observaciones de la sonda desde la distancia confirmaron que la estructura tiene forma de S, tal como habían previsto los investigadores, pero que hasta entonces no habían podido observar directamente.