Bonnefond, un pequeño pueblo del sudoeste de Francia, enfrenta el desafío del envejecimiento poblacional con una propuesta única: la convivencia entre ancianos y niños huérfanos. Con solo 110 habitantes, todos de la tercera edad, la comunidad ha encontrado en la asociación LIVE, liderada por Florence y Philippe Saint-Marcoux, una forma de revitalizar su entorno y proporcionar alegría tanto a los mayores como a los más jóvenes.

La iniciativa de LIVE busca transformar la dinámica social tradicional, donde los ancianos suelen estar en residencias y los menores en hogares de acogida. En Bonnefond, este modelo se ha reconfigurado para fomentar un ambiente donde la vulnerabilidad de unos se convierte en fortaleza para otros. “Un pueblo entero es necesario para educar a un niño”, reza un antiguo proverbio que resume la esencia de esta experiencia intergeneracional.

Florence y Philippe, con una amplia trayectoria en el ámbito de la protección de la infancia, se dieron cuenta del impacto positivo que la interacción entre generaciones podía tener. A pesar de los temores iniciales de la comunidad, los resultados han sido alentadores, logrando que tanto ancianos como jóvenes compartan momentos significativos y se beneficien mutuamente de esta convivencia enriquecedora.