Una excavación arqueológica realizada en Sasamón, en la provincia española de Burgos, permitió identificar una cocina romana fechada entre finales del siglo I a. C. y comienzos del siglo I d. C. El hallazgo aporta nuevos elementos para estudiar la vida cotidiana de los habitantes de la antigua Segisamo, la ciudad romana cuyo desarrollo histórico y territorial es investigado desde hace una década por el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM) y la Universidad de Salamanca.

Los trabajos se llevaron a cabo durante agosto en el solar de La Era, ubicado junto a la iglesia de Santa María la Real de Sasamón. En ese lugar, los arqueólogos documentaron distintas estructuras correspondientes a la primera fase de ocupación de la ciudad romana. Entre ellas se encuentra una estancia interpretada como una posible cocina doméstica, un espacio que permite aproximarse a las prácticas de alimentación y a la organización de los hogares de hace aproximadamente 2.000 años.

Además, la investigación registró los restos de un posible horno, niveles con cenizas y carbones, y una importante cantidad de materiales vinculados con la preparación y el consumo de alimentos. El conjunto incluye grandes recipientes de almacenamiento, jarras, cuencos, morteros y ollas. También fueron recuperados fragmentos de un clibanus, un pequeño horno portátil utilizado para la cocción del pan.

El descubrimiento se incorpora al proyecto que analiza la evolución histórica de Segisamo y su territorio. La identificación de estructuras domésticas y productivas permite ampliar el conocimiento sobre sectores menos monumentales de la ciudad romana y sobre las actividades que se desarrollaban en los espacios de uso cotidiano.