En un contexto global en el que la desinformación se ha convertido en un fenómeno recurrente, el subsecretario para el Desarrollo y la Coordinación de las Sociedades Nacionales de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC), Xavier Castellanos, ha expresado su preocupación sobre la capacidad del sector humanitario para hacer frente a este reto. Durante la presentación del Informe Mundial de Desastres en Madrid, Castellanos subrayó que la lucha contra la desinformación es una batalla compleja y, en muchos casos, infructuosa. Según él, el sector no cuenta con los recursos necesarios para competir con el rápido avance de la tecnología y la difusión de información errónea.
El funcionario ecuatoriano señaló que, para combatir la desinformación de manera efectiva, se requiere una inversión significativa, tanto en términos económicos como en la capacitación del personal. Castellanos afirmó que, aunque se están desarrollando nuevas herramientas para la búsqueda de la verdad, el sector humanitario ya se encuentra rezagado en comparación con la velocidad con la que circula la información digital. Esta situación se torna crítica, especialmente cuando las organizaciones deben responder a emergencias como inundaciones, terremotos o epidemias, donde la desinformación puede tener consecuencias devastadoras.
El reciente informe elaborado por la IFRC destaca cómo la denominada 'información dañina' puede obstaculizar el trabajo de las organizaciones en terreno y, al mismo tiempo, socavar la confianza de las comunidades afectadas. En este sentido, Castellanos identificó el cambio climático, la vacunación y la migración como temas donde la desinformación prospera, creando un ambiente propicio para la confusión y el miedo en las poblaciones vulnerables. Esta problemática no solo afecta a las organizaciones humanitarias, sino que también repercute en la salud y el bienestar de las personas que dependen de su ayuda.
Para abordar esta situación, Castellanos propuso la formación de "coaliciones hacia la verdad", que consistirían en agrupaciones de distintos sectores de la sociedad civil, gobiernos y organizaciones humanitarias. Estas coaliciones tendrían como objetivo facilitar la participación comunitaria como un elemento clave para identificar y combatir la desinformación. En este sentido, el subsecretario enfatizó que, en caso de detectar información falsa durante una crisis humanitaria, es esencial compartirla con todas las organizaciones implicadas en la coalición, de manera que puedan unirse en la lucha contra la desinformación.
La experiencia reciente de Cruz Roja en la lucha contra el ébola se presenta como un claro ejemplo de los desafíos que enfrenta el sector. Castellanos relató cómo la desinformación ha dificultado el envío oportuno de equipos de saneamiento y entierros dignos. En lugar de actuar de inmediato, la organización se ha visto obligada a enviar equipos de comunicación que expliquen a las comunidades afectadas la realidad del brote y los pasos a seguir en caso de decesos. Esta estrategia ilustra la necesidad de educar y concientizar a las comunidades antes de proceder con las acciones de socorro.
La lucha contra la desinformación es, sin duda, uno de los principales desafíos que enfrenta el sector humanitario en la actualidad. En un mundo cada vez más interconectado, donde la información se difunde a una velocidad sin precedentes, es fundamental que las organizaciones humanitarias adapten sus estrategias de comunicación y fortalezcan su capacidad de respuesta. La colaboración entre distintos actores de la sociedad se vuelve esencial para construir un frente unido que no solo combata la desinformación, sino que también promueva la verdad y la transparencia en tiempos de crisis.



