Este lunes, el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz llevó a cabo una audiencia crucial en el juicio por el naufragio del submarino ARA San Juan, que tuvo lugar en noviembre de 2017. La sesión se caracterizó por una serie de declaraciones de expertos y ex jefes de la Fuerza de Submarinos, quienes aportaron información técnica sobre el estado operativo de la embarcación y las decisiones tomadas durante la emergencia. Las declaraciones, que se extendieron por más de diez horas, se centraron en las condiciones de navegación del submarino y pusieron de manifiesto las fallas que se habían detectado tras su reparación de media vida, así como las posibles responsabilidades penales en relación con la trágica pérdida de los 44 tripulantes.
La audiencia, que se desarrolló en Río Gallegos, estuvo marcada por testimonios densos y de gran relevancia técnica. Un ex comandante de la Fuerza de Submarinos, al ser consultado sobre la situación crítica que enfrentaba el ARA San Juan, sostuvo que hubiera sido “conveniente” enviar un buque de apoyo en el momento en que el capitán de la nave reportó la entrada de agua. Este comentario resaltó las dudas sobre la eficacia de las decisiones tomadas en la cúpula de la Fuerza, ya que, a pesar de contar con múltiples “redundancias de seguridad”, la embarcación no pudo salir a superficie, un enigma que persiste más de ocho años después del siniestro.
El ARA San Juan desapareció en el Atlántico Sur el 15 de noviembre de 2017, llevando a bordo a 44 hombres. El submarino había zarpado de Ushuaia el 8 de noviembre con rumbo a una zona conocida como “Juliana”, en el marco de una misión de entrenamiento y patrullaje ordenada por el Comandante de la Fuerza de Submarinos. Sin embargo, el 14 de noviembre, el capitán Pedro Fernández reportó un ingreso de agua al sector de baterías de proa, lo que generó un principio de incendio que, según la tripulación, había sido controlado.
La situación se tornó crítica y, a pesar de las advertencias del capitán, Claudio Villamide, el entonces jefe de la Fuerza de Submarinos, tomó la decisión de cancelar la misión y regresar a la base. Esta última comunicación se produjo alrededor de las 8 de la mañana del 15 de noviembre, pero cerca de las 10:51, estaciones de monitoreo nuclear detectaron una “anomalía hidroacústica” que se interpretó como una explosión no nuclear en la zona. Este evento marcó el final de las comunicaciones con el submarino y, un año después, sus restos fueron encontrados a 907 metros de profundidad por la empresa Ocean Infinity, cerrando un capítulo trágico en la historia naval argentina.
El presente juicio no solo se enfoca en la reconstrucción de los hechos, sino que también busca esclarecer si hubo negligencias u omisiones por parte de los mandos superiores en la gestión de la crisis. La importancia de esta audiencia radica no solo en el deseo de justicia para las familias de los tripulantes, sino también en la necesidad de establecer un precedente que evite que situaciones similares se repitan en el futuro. Las declaraciones de los especialistas son vitales para arrojar luz sobre los procedimientos y protocolos que se siguieron, así como para evaluar la cadena de mando que, en ese momento, enfrentó una crisis sin precedentes.
A medida que avanza el juicio, los testimonios brindados por los expertos resaltan la urgencia de revisar las prácticas de seguridad y los protocolos de emergencia dentro de la Armada Argentina. La falta de respuestas claras y la incertidumbre en torno a las decisiones tomadas durante la crisis generan un clima de tensión y expectativa entre las familias de los tripulantes y la sociedad en general. A medida que se acumulan las evidencias y los testimonios, se espera que este proceso judicial no solo ofrezca respuestas, sino que también contribuya a una reforma en la gestión de las fuerzas armadas en situaciones críticas.



